«Hasta la última gota de sangre»: Díaz-Canel le responde a Trump que no tiene autoridad para señalar a Cuba

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez reaccionó este domingo a la escalada de tensión con Estados Unidos.

Sus declaraciones llegan pocas horas después de las amenazas lanzadas por Donald Trump y en un clima de máxima confrontación política y diplomática.

El mandatario cubano utilizó sus redes sociales para rechazar las acusaciones de Washington y defender la soberanía del país en términos duros y directos.

Un mensaje frontal desde La Habana

En una serie de publicaciones, Díaz-Canel cuestionó la legitimidad moral del gobierno estadounidense para criticar a Cuba. “No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas”, escribió.

El presidente aseguró que las críticas y presiones actuales responden al rechazo de Estados Unidos al sistema político cubano. “Quienes hoy drenan histéricos contra nuestra nación lo hacen enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político”, añadió.

Crisis económica y acusaciones de asfixia

Díaz-Canel también se refirió de forma directa a la grave situación económica que atraviesa la isla. Señaló que quienes responsabilizan al sistema político cubano de las carencias actuales “deberían callar por vergüenza”.

En su mensaje, afirmó que esas dificultades son consecuencia directa de “las draconianas medidas de asfixia extrema que EE. UU. nos aplica hace seis décadas y amenaza con superar ahora”. La afirmación se produce en un momento en que Washington ha endurecido su discurso y sus advertencias públicas hacia La Habana.

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Soberanía y defensa nacional

En otro de sus mensajes, el presidente cubano insistió en la idea de independencia frente a cualquier presión externa. “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer”, escribió.

Díaz-Canel sostuvo que el país no representa una amenaza para otros Estados y que, por el contrario, ha sido objeto de agresiones durante décadas. “Cuba no agrede, es agredida por EE. UU. hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre”, afirmó.

Un contexto marcado por la confrontación

Las declaraciones del presidente cubano se producen en un momento especialmente delicado. Hace apenas unas horas, Donald Trump lanzó un mensaje directo al gobierno de La Habana en el que advirtió que no habría más petróleo ni dinero para Cuba y sugirió que la isla debería negociar antes de que fuera “demasiado tarde”.

La tensión se agravó tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, un hecho que alteró el equilibrio regional y debilitó a uno de los principales aliados de Cuba. Desde entonces, crecen los temores sobre hasta dónde podría llegar la presión estadounidense.

El precedente inmediato

Antes del mensaje de Díaz-Canel, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla ya había respondido a Trump. En sus declaraciones, negó que Cuba reciba compensaciones por servicios de seguridad, defendió el derecho del país a importar combustible y acusó a Estados Unidos de actuar como un hegemón que utiliza medidas coercitivas unilaterales.

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La respuesta del presidente cubano refuerza esa línea discursiva y confirma que La Habana enfrenta la ofensiva de Washington como un asunto de soberanía nacional, en uno de los momentos más tensos de la relación bilateral en décadas.

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