Autoridades de México actualizan datos sobre el proceso y situación de asilo para cubanos y otros migrantes en su territorio. México sólo otorga asilo a 3% de migrantes que lo solicitan, una cifra que golpea con fuerza a la comunidad cubana que llega al país huyendo de la crisis política y económica en la isla, según el diario el Universal.
Entre octubre de 2024 y junio de 2025, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) recibió más de 142 mil solicitudes de refugio, pero apenas otorgó 5 mil 191 tarjetas por razones humanitarias, de acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM).
Este panorama coloca a miles de personas, especialmente cubanos solicitantes de asilo en México, en un limbo legal que se traduce en vulnerabilidad, falta de acceso a empleo, salud y educación, así como en una constante incertidumbre sobre su futuro.
Durante el primer semestre de 2025, México concedió 4 mil 129 tarjetas de visitante por razones humanitarias, de las cuales más del 79% fueron otorgadas a personas originarias de Cuba, lo que confirma que los cubanos encabezan la lista de migrantes que buscan protección en el país.
Organizaciones civiles y especialistas advierten que, pese al discurso oficial de una política migratoria humanista, la realidad para los cubanos que piden asilo en México es muy distinta.
Los retrasos en los trámites, la falta de personal en la Comar y los recortes presupuestales han provocado que los procedimientos se extiendan por más de un año, violando la legislación vigente.
Activistas señalan que muchos cubanos enfrentan hostigamiento de autoridades, fallas en el debido proceso e incluso deportaciones irregulares, mientras esperan una resolución que en la mayoría de los casos resulta negativa.
A ello se suma la percepción de que la política migratoria mexicana está condicionada por presiones de Estados Unidos, lo que convierte al asilo en un filtro político más que en un derecho humano.
Para los cubanos en asilo en México, la espera se traduce en precariedad y riesgo constante. Sin documentos, no pueden trabajar formalmente ni acceder a servicios básicos, lo que los obliga a depender de albergues y organizaciones civiles.
Especialistas advierten que, si no hay un fortalecimiento real de la Comar y un cambio estructural en la política migratoria, México seguirá siendo un país que recibe solicitudes, pero niega protección efectiva a quienes más la necesitan.
