La tensión geopolítica en el Caribe encendió las alarmas en Cuba de empresas extranjeras como Unilever y Embajadas, según la agencia EFE. Empresas internacionales y sedes diplomáticas comenzaron a revisar sus planes de contingencia ante el endurecimiento de la postura de Estados Unidos hacia la isla, un escenario que se ha agravado tras la detención de Nicolás Maduro por agentes estadounidenses en Caracas.
En este contexto, la empresa británica Unilever tomó una decisión significativa: evacuar a las familias de sus trabajadores extranjeros en Cuba, según confirmaron a EFE fuentes cercanas a la compañía.
La medida de Unilever no es un hecho aislado. En las últimas semanas, la preocupación ha ido en aumento entre gobiernos y empresas extranjeras con presencia en la isla, ante la posibilidad de una nueva escalada de presión por parte de Washington, que incluso podría derivar en una intervención militar.
El propio presidente Donald Trump ha reiterado públicamente que Cuba “va a caer”, vinculando ese escenario al corte del suministro de petróleo y al colapso económico que atraviesa el país.
A estas declaraciones se suman las del subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, quien expresó el deseo de que en 2026 los cubanos puedan ejercer sus “libertades fundamentales”, una frase interpretada por analistas como una referencia directa a un cambio político en la isla.
En La Habana, embajadas y empresas internacionales actúan con cautela. Diplomáticos consultados aseguran que es su responsabilidad revisar planes de evacuación y preparar distintos escenarios de emergencia.
Cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos ya han actualizado sus listados de nacionales residentes en Cuba, contactándolos directamente para verificar información y evaluar posibles evacuaciones.
Algunas delegaciones también se están equipando para enfrentar largos periodos sin electricidad, agua o combustible, una posibilidad real ante la combinación de la crisis económica interna y la creciente presión externa.
Otras embajadas, aunque no han activado protocolos de evacuación, reconocen que se mantienen en estado de alerta.
En el sector privado, varias filiales de empresas internacionales admiten que la incertidumbre geopolítica las ha obligado a replantearse su continuidad en Cuba.
La amenaza de una intervención militar y el deterioro económico, marcado por apagones prolongados y escasez de combustible, ponen en riesgo la sostenibilidad de muchas operaciones.
Algunas compañías cuentan con reservas limitadas de carburante, pero advierten que, sin envíos desde Venezuela o México, la producción sería inviable.
Expertos coinciden en que el momento actual representa uno de los puntos más tensos en la relación entre Estados Unidos y Cuba en décadas.
