Venta de triciclos a más de 2 500 dólares: ¿la nueva “solución” oficial en Cuba?

Más de 2 500 dólares por triciclos eléctricos en Cuba. Mientras falta el transporte público, venden triciclos eléctricos a precios prohibitivos y el estado los promociona en sitios oficiales. La venta de triciclos eléctricos en Cuba a precios que superan los 2 500 dólares ha generado un fuerte debate entre la población, especialmente porque estos vehículos están siendo promovidos desde espacios asociados a la oficialidad como una supuesta solución al grave problema del transporte.

En un país donde el salario medio mensual no cubre ni una fracción de ese costo, la comercialización de estos equipos vuelve a poner sobre la mesa la brecha entre los discursos institucionales y la realidad económica de la mayoría de los cubanos.

Los triciclos eléctricos comercializados por CASALINDA SHOP se presentan como una alternativa ideal para el transporte de mercancías y personas, dirigidos al comercio, las entregas y el uso diario.

Según la promoción, los modelos N002 y N003 destacan por su alta capacidad de carga: el primero soporta hasta 500 kg y el segundo alcanza los 850 kg, cifras que los convierten en vehículos atractivos para el trabajo pesado.

Ambos están equipados con motores eléctricos de 1500 W, controlador sinusoidal para una conducción más estable, techo metálico resistente y freno de disco delantero para mayor seguridad.

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También se subraya que estos triciclos pueden transportar personas dentro de los límites de peso establecidos y que incluyen, sin costo adicional, una protección contra la lluvia.

A esto se suma el anuncio de su disponibilidad en Cuba, con entregas previstas a partir del 20 de febrero, una vez concluidos los trámites aduaneros, y puntos de recogida en ciudades como La Habana, Camagüey, Sancti Spíritus, Holguín y Santiago de Cuba.

Sin embargo, el elemento que más críticas despierta es el precio. Más de 2 500 dólares por un triciclo eléctrico lo convierten en un producto inaccesible para trabajadores estatales, cuentapropistas de bajos ingresos y ciudadanos comunes que, paradójicamente, son quienes más padecen la crisis del transporte.

Mientras el transporte público continúa deteriorado, con ómnibus escasos y en mal estado, se promocionan vehículos que solo una minoría con acceso a divisas puede adquirir.

La posibilidad de comprar estos triciclos a través de un sitio web refuerza la percepción de que este tipo de ofertas no están pensadas para el mercado interno real, sino para un segmento muy limitado.

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Lejos de representar una solución estructural al problema del transporte en Cuba, la venta de triciclos eléctricos a precios tan elevados evidencia un modelo que normaliza la exclusión económica y desplaza la responsabilidad del Estado hacia el bolsillo del ciudadano.

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