Otra tienda estatal reabrió sus puertas con estantes llenos, productos variados y una promoción que llamó de inmediato la atención en redes sociales. Las imágenes muestran alimentos, bebidas, artículos para el hogar, productos de aseo y mercancías frescas, en un país donde la escasez sigue marcando la vida diaria de millones de personas.
La publicación generó una reacción inmediata entre usuarios de Facebook, muchos de ellos más enfocados en una pregunta que en la variedad de productos: ¿en qué moneda se puede comprar? Otros clientes fueron más directos y resumieron el sentir general con una frase que se repitió en diferentes formas: en Cuba parece haber de todo, menos dinero para pagarlo.
La tienda reabierta en La Habana
El anuncio fue realizado por Tiendas Caracol Sucursal Comodoro, que informó la reapertura del Mercado Caracol Comodoro con una “surtida y atractiva variedad” de artículos para el hogar, alimentos, bebidas y productos frescos.
Según la publicación, el establecimiento atenderá de lunes a sábado, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m., y los domingos de 9:00 a. m. a 12:00 m. En las fotos compartidas se observan anaqueles con champús, acondicionadores, artículos de higiene, detergentes, productos para bebés, cubos plásticos, cazuelas, aceite y otros insumos.
El contraste con la realidad cotidiana no pasó inadvertido. Para muchos usuarios, ver una tienda estatal con mercancías bien organizadas y estantes llenos resulta llamativo en medio de apagones, salarios bajos, transporte limitado y una crisis de efectivo que golpea a la población.
¿En qué moneda se paga?
La pregunta más repetida entre los usuarios de Facebook fue sobre la moneda de pago. Varios perfiles preguntaron si se aceptaba moneda nacional, transferencias en CUP o pagos mediante tarjetas cubanas.
Otros dieron por hecho que la venta sería en dólares o en alguna tarjeta vinculada a divisas. También hubo comentarios irónicos sobre los salarios estatales, las pensiones y la imposibilidad de que un trabajador común pueda llenar un carrito en un establecimiento de ese tipo.
La preocupación tiene sentido. En Cuba, muchas tiendas con mejores surtidos operan en divisas o mediante tarjetas específicas, mientras la mayoría de la población cobra en pesos cubanos. Esa diferencia convierte la disponibilidad de productos en una realidad inaccesible para amplios sectores.
Reclamos por los precios
Otro punto repetido fue la ausencia visible de precios en las imágenes. Varios usuarios señalaron que los productos se veían bien, pero que no aparecían los importes para saber cuánto dinero necesitaría una persona antes de acudir al mercado.
Algunos clientes bromearon con que, si no había precios, quizás la mercancía era gratis. Otros fueron más críticos y cuestionaron que se promocionen tiendas bien abastecidas sin dejar claro el costo de los productos ni la forma de pago.
También aparecieron preguntas sobre artículos concretos, como aceite, champú, acondicionador o productos para el hogar. Sin embargo, el tema de fondo volvió una y otra vez al mismo punto: quién puede comprar realmente en una tienda así.
“Para el hogar que tenga dólares”
Entre los comentarios recogidos en la publicación, muchos usuarios expresaron que el establecimiento parece pensado para familias con acceso a divisas. Algunos lo resumieron con ironía al decir que era “para el hogar que tenga dólares”.
Otros cuestionaron el discurso oficial sobre el bloqueo, al comparar la escasez en tiendas en pesos con la presencia de productos en espacios donde se sospecha que el pago se realiza en moneda fuerte. También hubo perfiles que hablaron de “doble moral” y preguntaron cuándo los salarios se pagarían en la misma moneda que exigen esas tiendas.
La reacción muestra una molestia acumulada. Para numerosos cubanos, el problema no es solo que existan productos, sino que esos productos queden fuera del alcance de quienes dependen de salarios, pensiones o ingresos en moneda nacional.
Una imagen que refleja la desigualdad cotidiana
La reapertura del mercado también dejó comentarios favorables. Algunos usuarios felicitaron al colectivo de la tienda y pidieron que se mantenga el servicio con calidad, mientras otros preguntaron por la dirección o por la disponibilidad de determinados productos.
Pero la mayoría de las reacciones giró alrededor de la misma contradicción: hay surtido, hay estantes llenos, hay variedad, pero falta poder adquisitivo. En un país donde muchos jubilados apenas pueden cubrir alimentos básicos, una tienda bien abastecida puede terminar siendo más una vitrina que una solución.
La escena resume una de las mayores tensiones actuales en Cuba. La mercancía aparece, pero no siempre en la moneda que cobra la mayoría. Y cuando los precios no se muestran con claridad, la sensación de distancia entre el producto y el consumidor se vuelve todavía mayor.

El malestar detrás de la reapertura
La publicación de Tiendas Caracol no solo anunció la reapertura de un mercado. También abrió un debate sobre salarios, divisas, precios, transferencias, pensiones y acceso real al consumo.
Para muchos usuarios, la pregunta no es si la tienda está surtida. La pregunta es quién puede entrar, pagar y salir con una compra suficiente para su casa.
Mientras esa respuesta siga dependiendo del acceso a dólares o a tarjetas en divisas, cada reapertura de este tipo provocará el mismo comentario: en Cuba puede haber productos en los estantes, pero para la mayoría el problema sigue siendo el dinero.
















