Conseguir pan en Las Tunas exige esperar en colas o pagar más a vendedores ambulantes, mientras las compras digitales tienen límites distintos según la panadería.
Para algunas familias, comprarlo a diario o con frecuencia resulta difícil. La espera en una panadería ofrece una opción más asequible que acudir a vendedores ambulantes, pero tampoco garantiza que alcance para todos.
Una venta que dejó poco pan para la cola
Una escena en La Colmena, panadería del centro histórico de la ciudad, muestra cómo una venta puede complicar la espera. Alrededor de las 10:00 de la mañana, unas 50 personas hacían cola, entre ellas madres, padres y adultos mayores.
Tres revendedores compraron de forma consecutiva. Cada uno se llevó una cantidad de panes comparable a la que esperaba adquirir el grupo de clientes que aguardaba afuera, de pie y al sol. Después quedó muy poco producto para quienes seguían en la fila.
Varias de esas personas buscaban pan para el desayuno o la merienda de sus hijos. También esperaban adultos mayores con bastones y personas con dificultades visuales. Quienes no alcanzaban debían marcharse sin pan o aguardar otra tanda, cuya llegada podía demorar minutos u horas.
El orden en la cola, parte del problema
Ante las compras seguidas de los revendedores, clientes de distintas edades pidieron que se organizara la venta. Un dependiente respondió: “Yo no organizo cola”. El episodio refleja una dificultad que se suma a la escasez: cómo distribuir el producto disponible entre quienes esperan.
La propuesta planteada a partir de lo ocurrido no consiste en impedir que compren los comerciantes particulares. Sugiere alternar su paso con el de otros clientes para evitar que varias compras grandes seguidas dejen a la mayoría sin pan.
El reclamo se centra en el funcionamiento de la cola, no en sancionar a los dependientes. En aquella venta, el personal no maltrató verbalmente a los clientes, pero tampoco intervino para ordenar el acceso al mostrador.
¿Cuántos panes se pueden pagar por plataformas digitales?
Los topes de compra mediante plataformas digitales también varían dentro de la ciudad. En La Colmena se pueden adquirir dos panes por esa vía; en Tunas II, situada en la calle Colón, el límite es de tres. En otros establecimientos, la compra digital del pan de bolita llega hasta cuatro unidades.
Para un hogar de varios integrantes, esos topes pueden obligar a buscar otra forma de compra. La panadería de Intalsur, junto a la casa iberoamericana de la décima El Cucalambé, permite adquirir hasta 10 panes mediante Transfermóvil o EnZona.
















