Una bodega en La Habana comenzó octubre sin nuevas entregas, después de recibir cigarros en agosto y frijoles donados en septiembre, según relató su empleada.
¿Qué llegó a la bodega en cada mes?
Ángela de la Caridad lleva diez años despachando en el establecimiento. En un reportaje difundido por la televisión cubana, contó que los cigarros fueron la mercancía recibida en agosto y que en septiembre llegaron frijoles de donación.
Al momento de la entrevista, durante los primeros días de octubre, todavía no había recibido mercancía para ese mes. Su recuento describe las entregas a esa bodega en La Habana; no permite establecer qué llegó a otros establecimientos de la capital.
Para quienes compran allí, la diferencia entre ambos meses también es concreta: los frijoles mencionados por la empleada llegaron en septiembre, mientras que su reporte de agosto solo incluyó cigarros. En octubre, la espera por una nueva entrega continuaba cuando habló ante las cámaras.
La alternativa de los mercados de barrio
El mismo reportaje presentó los llamados mercados de barrio, una opción de compra distinta de las entregas descritas por la bodeguera. El Ministerio de Comercio Interior anunció la apertura de 24 establecimientos de ese tipo en el país, con participación de gestores no estatales seleccionados mediante licitación.
El anuncio contempla incentivos fiscales para mipymes, cooperativas y trabajadores por cuenta propia que los administren. También plantea precios entre un 10 % y un 15 % inferiores a los de otros puntos de venta. Esa rebaja anunciada no equivale a una reducción comprobada para todos los productos.
Una vecina entrevistada frente a un mercado en Plaza de la Revolución lo consideró una alternativa, pero dijo que los precios seguían altos. Otro ciudadano cuestionó que esta opción pudiera resolver las necesidades de jubilados y trabajadores.
Precios que encontraron los compradores
En uno de los mercados mostrados, un kilo de azúcar importada costaba 1.330 pesos. Un comprador contó que había pagado 4.390 pesos por huevos y consideró que los precios eran similares a los de otros establecimientos. El reportaje no precisó cuántos huevos compró.
Otro entrevistado comparó el costo de los productos con ingresos mensuales de 5.000 o 6.000 pesos, e incluso menores. Su comentario apuntaba a la dificultad de pagar esos precios con un salario en pesos, más allá del porcentaje de rebaja anunciado para los mercados.
La periodista que realizó el recorrido señaló que los incentivos a los administradores no bastan para sostener la oferta. Planteó la necesidad de producción nacional o de importaciones con menos intermediarios, y advirtió que no todos los territorios pueden abrir mercados de este tipo.
Según su descripción, la oferta fuera de Plaza de la Revolución era mucho menor. Esa diferencia también cuenta para quienes buscan comprar cerca de casa: la existencia de un mercado de barrio no garantiza que encuentren allí los mismos productos vistos en el recorrido.















