Una panadería de San Cristóbal, en Artemisa, sustituyó el diésel por marabú en el sistema de vapor de su horno mientras sostiene una producción de unos 15 000 panes diarios.
Una fragua sin modificar el horno
La panadería de la comunidad José Martí retiró el quemador de diésel e instaló un conducto con ventilador. La solución genera vapor fuera del horno y lo lleva al interior, sin alterar su estructura original.
Damarys Trujillo Hernández, administradora del establecimiento, explicó que esa decisión permitiría retomar el uso del combustible si mejoran las condiciones de suministro. El cambio responde al déficit de diésel y emplea marabú como combustible para la fragua.
El sistema requirió varias pruebas. Una primera construcción duró poco porque la arcilla utilizada no resistió como esperaban los trabajadores. Después probaron otros materiales hasta obtener una mezcla de fibra de vidrio, arcilla y cemento que funcionó.
La panadería de San Cristóbal también aprovecha su ubicación en un circuito eléctrico protegido. Cuenta, además, con un grupo electrógeno. Según Trujillo Hernández, comienzan a preparar la masa por la tarde y hornean después del reposo, para entregar el pan temprano al día siguiente.
Producción para varias comunidades y servicios
Desde hace alrededor de dos años, el establecimiento asume producción que antes correspondía a otras panaderías del municipio. Comenzó con el pan de Santa Cruz y luego incorporó el de Los Pinos, cuya panadería tuvo problemas con un transformador.
Su trabajo abarca también los consejos populares San Cristóbal 1 y 2, López Peña, Fierro y Río Hondo. La administradora sitúa la producción en unos 15 000 panes diarios.
Parte del pan se destina a la merienda escolar y a servicios como el hospital, el hogar materno y el hogar de niños sin amparo parental. Para algunas entregas a esas entidades, los trabajadores utilizan un coche de caballo.
La búsqueda de harina y otros insumos
Disponer de otra fuente de calor no elimina las dificultades con las materias primas. La falta de harina de trigo y azúcar ha llevado al establecimiento a modificar fórmulas y, en ocasiones, a utilizar extensores.
Trujillo Hernández indicó que ya tienen un contrato con un trabajador por cuenta propia para procurar suministros. También valoran asociarse con una mipyme, con el propósito de ampliar las materias primas disponibles y ofrecer otras opciones de pan.
En San Cristóbal, la panadería José Martí es una de las dos que dispone de horno capaz de trabajar con combustible y electricidad. La panadería La Maravilla, en Niceto Pérez, también emplea leña para elaborar pan para la población.
















