Estados Unidos autorizó operaciones con diésel ruso después de que Donald Trump anunciara un acuerdo con Vladímir Putin para llevar ese combustible al mercado mundial.
Trump dijo el 9 de octubre que Rusia liberaría 300.000 toneladas de inmediato, otras 500.000 en noviembre y un millón más posteriormente. Las cifras describen entregas anunciadas por el presidente estadounidense, no volúmenes cuya llegada al mercado ya esté confirmada.
Putin afirmó que Rusia estaba dispuesta a suministrar petróleo y derivados tanto a Estados Unidos como a otros mercados. El anuncio llegó mientras el gobierno estadounidense busca contener el encarecimiento del combustible.
Una autorización limitada para el diésel ruso
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense emitió el 9 de octubre la licencia general 135. Esta permite determinadas operaciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de diésel de origen ruso.
La autorización abre una vía comercial para ese combustible, pero no supone el levantamiento general de las sanciones contra Rusia. La vigencia comunicada para la medida se extiende hasta el 7 de abril de 2027.
La decisión distingue, por tanto, entre permitir transacciones vinculadas al diésel y eliminar otras restricciones. Los activos rusos depositados en bancos estadounidenses permanecen congelados.
La promesa de bajar los precios
Trump sostuvo que el acuerdo haría descender rápidamente los precios del diésel. Ese efecto todavía es incierto: el anuncio de nuevas cantidades no establece por sí solo cuándo llegarán a los compradores ni cuánto pagarán los consumidores.
El precio medio del diésel en Estados Unidos se situaba en 6,28 dólares por galón, según las cifras de AAA recogidas el 9 de octubre. A finales de septiembre había alcanzado 6,53 dólares por galón.
El petróleo Brent, una referencia internacional, se mantenía por encima de 103 dólares por barril. Antes de la guerra con Irán iniciada en febrero, rondaba los 73 dólares, de acuerdo con los datos recogidos en la información de partida.
Trump también había planteado suspender el impuesto federal sobre la gasolina y ampliar el uso del llamado diésel rojo a otros vehículos. Esas propuestas forman parte de sus intentos de reducir el costo del combustible antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La objeción de Ucrania
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó que se facilite la venta de productos petrolíferos rusos. A su juicio, esos ingresos favorecerían a Moscú y contribuirían a prolongar la guerra.
Rusia ha sufrido escasez de combustible tras ataques ucranianos contra sus refinerías. Zelenski defendió esas operaciones como respuesta a los ataques rusos contra la infraestructura energética de Ucrania.
Las restricciones al suministro ruso y la autorización estadounidense afectan al comercio internacional de combustible. Por ahora, las cantidades anunciadas por Trump no permiten calcular una rebaja concreta del precio del diésel.

















