El transporte en Matanzas muestra una contradicción en el paradero del Viaducto: hay guaguas disponibles, pero el precio del viaje aleja a posibles pasajeros.
Durante años, la imagen habitual en ese punto fue la de personas esperando un ómnibus. Ahora, según la descripción de la situación local, varios vehículos permanecen parqueados mientras sus conductores aguardan clientes. La disponibilidad de guaguas no garantiza que quienes necesitan viajar puedan pagar el pasaje.
Un viaje que pesa en el presupuesto
La información facilitada compara un pasaje que antes podía costar 10 pesos con otro que ahora llega a 700. No se precisa si ambos precios corresponden a la misma ruta ni bajo qué condiciones se aplican. La comparación, aun con esa limitación, muestra el tamaño del gasto que puede enfrentar un pasajero.
Para una persona que cobra en pesos cubanos, el costo no termina al llegar a su destino. También debe calcular el regreso y reservar dinero para comida, medicamentos y otros gastos cotidianos. Un traslado necesario puede convertirse así en una decisión difícil de sostener.
La escasez de combustible ya afectaba la circulación de vehículos. El arrendamiento de medios estatales a gestores no estatales permitió incorporar unidades que permanecían inmovilizadas, según la información disponible. Pero poner vehículos a trabajar no resuelve por sí solo la distancia entre las tarifas y los ingresos.
Triciclos en las calles, pasajeros en espera
El problema no se limita a las guaguas. En Matanzas también se describen filas de triciclos eléctricos y de combustión a la espera de clientes. La presencia de estos vehículos se ha hecho habitual en calles como América, Contreras y Milanés.
Los triciclos ofrecen otra opción para moverse por la ciudad, especialmente cuando el servicio estatal no cubre la demanda. Sin embargo, que haya unidades disponibles no significa que cada persona pueda asumir el importe. En algunos puntos, los vehículos permanecen estacionados cerca de posibles pasajeros que no llegan a abordar.
La acumulación de triciclos también tiene efectos en la vía. Las piqueras improvisadas ocupan espacios de circulación y, según la descripción recibida, dificultan la visibilidad en determinados tramos. Se trata de una consecuencia distinta al precio, pero visible en la organización diaria de las calles.
Tarifas acordadas para algunas rutas
La información disponible señala que las autoridades matanceras acordaron en junio tarifas para algunos recorridos de triciclos. No indica el año de ese acuerdo ni permite confirmar si los importes continúan vigentes. Por eso, esas cifras deben leerse como referencia del costo descrito, no como tarifas actuales verificadas.
Para entender lo que supone cada desplazamiento, importa sumar los viajes de ida y vuelta. También cambia la cuenta según la frecuencia: no cuesta lo mismo hacer una diligencia aislada que trasladarse todos los días. Esa diferencia ayuda a explicar por qué algunos vehículos pueden esperar pasajeros aunque haya personas que necesiten moverse.
Entre los importes recogidos figuran 250 pesos entre el Preuniversitario y Peñas Altas, 125 hasta la Terminal o Versalles y 150 hasta el Hospital Faustino Pérez.
















