La siembra de tomate en Guantánamo sumaba 39 hectáreas en Valle de Caujerí hasta el 13 de octubre, frente a las 353 previstas para la campaña de frío.
Los agricultores tienen tierras preparadas y posturas disponibles para ampliar el cultivo. Sin embargo, la falta de combustible retrasa reparaciones necesarias para el riego. Además, ninguna forma productiva había contratado entregas con la industria procesadora hasta la fecha de la información.
Posturas disponibles para ampliar la siembra
Valle de Caujerí es el principal polo agrícola de Guantánamo para el tomate. Céspedes Lobaina Arias, subdelegado de Agricultura en la provincia, informó que existen condiciones para incrementar la superficie plantada durante las próximas semanas.
El polo dispone de 15 casas de posturas cubiertas con semillas y de 53,5 hectáreas de semilleros a raíz desnuda. Según los datos ofrecidos, esas dos vías aportarían las posturas necesarias para sembrar 166 hectáreas durante octubre.
También hay 345 hectáreas de tierra preparadas para recibir el cultivo. Esa disponibilidad permitiría avanzar en el plan, pero las hectáreas listas aún deben sembrarse y atenderse para que contribuyan a la cosecha.
El combustible retrasa reparaciones para el riego
Las labores pendientes incluyen la eliminación de salideros de agua en Valle de Caujerí. Hasta la fecha reportada se habían reparado 84, mientras otros 180 seguían sin solución.
De acuerdo con la información divulgada, la escasez de combustible ha impedido avanzar más rápido en esos trabajos. Resolver los salideros forma parte de las tareas necesarias para mejorar las condiciones de riego de las plantaciones.
La siembra de tomate en Guantánamo no depende únicamente de contar con terrenos y semillas. Los cultivos también necesitan atención durante su desarrollo, además de condiciones para trasladar los frutos cuando llegue la cosecha.
La fábrica aún no tiene entregas contratadas
El propósito principal de esta producción en Valle de Caujerí es abastecer a la fábrica procesadora. Pese a ello, ninguna de las formas productivas había formalizado contratos de entrega con la industria, según los datos disponibles.
La industria acordó con las cooperativas un pago de 5.500 pesos por cada quintal de tomate entregado. Ese precio ya estaba definido, pero no se había traducido en contratos con las formas productivas.
La contratación permitiría organizar las entregas previstas entre los productores y la fábrica. Por ahora, el plan de siembra y la recepción industrial avanzan por vías distintas: hay superficie preparada, pero no acuerdos formalizados para el destino de la cosecha.
Valle de Caujerí es la zona donde más tomate se siembra en Guantánamo. En cosechas anteriores, la falta de envases y las limitaciones de la industria para procesar toda la producción también dificultaron su aprovechamiento.

















