La Organización de Aviación Civil Internacional busca ampliar la coordinación del tráfico aéreo para reducir las esperas de los aviones antes de aterrizar.
La propuesta apunta a un problema conocido por muchos viajeros: el avión se acerca a su destino, pero permanece en el aire hasta que recibe autorización para bajar. Esa maniobra, llamada patrón de espera, puede responder a la congestión, al mal tiempo o a una interrupción de las operaciones.
Retrasar un despegue en vez de esperar en el aire
Una parte de la solución comienza antes de que el avión salga. Si un aeropuerto prevé que no podrá recibir más vuelos durante cierto periodo, puede compartir esa información para ajustar las salidas desde otros aeropuertos. Así se busca evitar que algunas aeronaves lleguen solo para esperar sobre su destino.
El sistema se conoce como Gestión del Flujo del Tráfico Aéreo. Reúne información de aerolíneas, aeropuertos, controladores y servicios meteorológicos para tomar decisiones coordinadas. También permite organizar las operaciones en tierra y aprovechar rutas más directas cuando sea posible.
Varios países ya emplean estas herramientas, pero los vuelos internacionales atraviesan espacios aéreos gestionados por distintas autoridades. Juan Carlos Salazar, secretario general de la organización, señaló que compartir información entre ellas sigue siendo uno de los principales retos. Brasil y Colombia figuran entre los países latinoamericanos que utilizan sistemas de gestión del flujo aéreo.
Las pruebas muestran ahorro de tiempo y combustible
En las Américas, pruebas de coordinación realizadas durante 2026 permitieron ahorrar más de 265.000 minutos de vuelo, según la organización. El ahorro económico superó los 38,9 millones de dólares. En esas pruebas también se evitaron unas 13.330 toneladas de consumo de combustible y 42.160 toneladas de emisiones de dióxido de carbono.
En Europa, un programa de coordinación de EUROCONTROL evitó unos 3,1 millones de minutos de retrasos entre mayo y agosto de 2026. El organismo estimó el ahorro en 400 millones de euros. Son resultados de iniciativas concretas, no una reducción ya aplicada a todos los vuelos.
Para el pasajero, una coordinación más amplia podría traducirse en avisos más oportunos sobre demoras o cancelaciones. También busca que los vuelos programados después de una interrupción recuperen antes su operación habitual. No supone, por ahora, un cambio inmediato en los itinerarios desde o hacia Cuba.
El siguiente paso será conectar los sistemas
Gobiernos y representantes del sector respaldaron acelerar la expansión de este modelo tras cinco días de conversaciones convocadas por la organización en Montreal. El trabajo incluye establecer criterios comunes y ayudar a los países a intercambiar información operativa.
La Organización de Aviación Civil Internacional prevé organizar talleres regionales en 2027. Las nuevas disposiciones internacionales sobre gestión del flujo aéreo están previstas para noviembre de 2030.
















