I-220A y Ley de Ajuste Cubano: ¿qué cambió con el fallo de 2026?

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El formulario I-220A sigue sin equivaler, por sí solo, al parole exigido para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, pese a una revisión judicial ordenada en febrero de 2026.

¿Qué revisará la Junta tras el fallo?

El 23 de febrero de 2026, el Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito anuló decisiones migratorias en dos casos de familias cubanas. Devolvió los expedientes a la Junta de Apelaciones de Inmigración para que volviera a examinarlos. La controversia gira en torno a la base legal de su detención y posterior liberación.

Esa orden de revisión no concedió la residencia a las familias ni declaró que todos los titulares de un I-220A recibieron parole. Para otros cubanos con ese formulario, el fallo tampoco cambia automáticamente la situación de sus expedientes.

¿Por qué el I-220A no basta para el ajuste?

El I-220A documenta una liberación bajo palabra mientras continúa un proceso migratorio. Permite permanecer fuera de detención bajo condiciones, pero no otorga por sí mismo estatus migratorio. Tampoco es el parole previsto en la sección 212(d)(5) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad.

La Ley de Ajuste Cubano exige, entre otros requisitos, que la persona haya sido inspeccionada y admitida, o recibida en parole, en Estados Unidos. En septiembre de 2023, la Junta distinguió la liberación bajo palabra del parole que satisface ese requisito. Por eso, un I-220A como única prueba de entrada o parole no basta para obtener la residencia por esa vía.

La Junta mantuvo ese criterio en junio de 2025. También rechazó cerrar un proceso de deportación basándose únicamente en la posibilidad de que el solicitante recibiera parole en el futuro. Esas decisiones son anteriores al fallo de febrero de 2026; la revisión ordenada por el tribunal no convirtió el I-220A en un parole.

Documentos y obligaciones que conviene revisar

No debe confundirse el I-220A con el I-220B, una orden de supervisión vinculada a una orden final de deportación. Tampoco con un registro I-94 que documente un parole. Revisar el título de cada documento ayuda a identificar qué recibió la persona y qué condiciones debe cumplir.

Quien tenga un I-220A debe atender sus citas con inmigración y sus audiencias, además de cumplir las condiciones de supervisión que figuren en el formulario. Antes de mudarse, debe revisar la exigencia de autorización escrita indicada en ese documento y las obligaciones de notificar su dirección a las autoridades correspondientes.

Conviene conservar el I-220A, las citaciones y las constancias de comparecencia. También puede comprobarse si existe un I-94 que registre una admisión o un parole, porque otros documentos del expediente pueden cambiar la evaluación de un caso concreto. Un abogado de inmigración o representante acreditado puede revisar esas pruebas antes de presentar una solicitud.


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