El segundo envío de ayuda humanitaria de Estados Unidos para Camagüey llegó el jueves 5 de noviembre con destino a familias vulnerables de Santa Cruz del Sur.
La carga contiene 700 kits de alimentos y otros 700 de productos de higiene. Cáritas anunció que sus voluntarios comenzarían el reparto de inmediato en la parroquia Santa Cruz y sus comunidades.
El arzobispo Wilfredo Pino y Anaísis Illas, coordinadora del Programa de Personas Mayores de Cáritas en Camagüey, recibieron el donativo. El cargamento arribó al Aeropuerto Internacional Ignacio Agramonte, donde también participaron otros integrantes de la organización católica.
La entrega prioriza alimentos y acceso al agua
Los equipos de Cáritas organizaron la selección de beneficiarios antes de distribuir los suministros. Los criterios dan prioridad a quienes padecen inseguridad alimentaria y dificultades para acceder al agua.
Dentro de ese grupo, la organización incluyó a mayores de 60 años, personas con discapacidad y pacientes encamados. También contempla a embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y niños menores de cinco años.
Cáritas reconoció que el donativo no permite atender a todas las personas que necesitan apoyo en la arquidiócesis. La selección concentra los recursos disponibles en los grupos vulnerables identificados por sus equipos.
El destino distingue esta entrega de la primera recibida en Camagüey a comienzos de octubre. Aquel cargamento se repartió entre Lugareño y Nuevitas; ahora los suministros corresponden a Santa Cruz del Sur y sus comunidades cercanas.
¿Qué productos incluyen los módulos?
La ayuda humanitaria de Estados Unidos incluye arroz, frijoles, aceite, azúcar, espaguetis, sardinas y atún. Los productos de aseo comprenden jabones, crema dental y cepillos de dientes. El donativo también incorpora tabletas potabilizadoras, almohadillas sanitarias, recipientes y lámparas recargables.
Estos envíos forman parte de la asistencia de 100 millones de dólares anunciada por el Gobierno estadounidense en mayo de 2026. El programa prevé distribuir la ayuda mediante la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes. Según Cáritas Cuba, la Iglesia gestiona 60 millones de ese fondo.
Antes de esta entrega, voluntarios de Cáritas habían distribuido módulos a familias necesitadas en parroquias y comunidades de otras provincias. Entre ellas figuran Villa Clara, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Pinar del Río, Matanzas y La Habana.
















