Donald Trump afirmó el viernes 6 de noviembre que Cuba será el siguiente asunto del secretario de Estado, Marco Rubio, después de las negociaciones entre Rusia y Ucrania.
El presidente de Estados Unidos hizo el comentario durante el CPAC Circle Retreat and Gala, celebrado en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida. Ante los asistentes, expresó confianza en que Rubio pudiera obtener pronto resultados en las gestiones sobre la guerra.
«Y luego se ocupará de Cuba», añadió Trump al describir las tareas de su secretario de Estado. La referencia a la isla quedó vinculada a una expectativa sobre esas conversaciones, no a un calendario de actuaciones.
Una broma sin anuncio de medidas hacia Cuba
Trump acompañó sus palabras con una broma sobre enviar a Rubio en paracaídas a territorio cubano para que resolviera la situación. También mencionó el origen cubano de los padres del funcionario. El comentario no constituyó un anuncio de operación militar ni de una nueva medida hacia la isla.
El mandatario había utilizado esa imagen el 27 de octubre, durante un mitin en Corpus Christi, Texas. En otras intervenciones también había imaginado a Rubio llegando a Cuba desde un portaaviones o negociando con buques estadounidenses cerca de la costa.
Negociaciones y sanciones en la agenda
Las declaraciones llegaron después de una reunión privada de Trump con Kirill Dmitriev, enviado del presidente ruso Vladímir Putin, el jueves 5 de noviembre. Tras ese encuentro, Trump sostuvo que un acuerdo de paz estaba próximo.
Para el 10 y el 11 de noviembre estaban previstas conversaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania en Abu Dabi. La expectativa expresada por Trump sobre el trabajo de Rubio no equivale a un acuerdo alcanzado.
En cuanto a Cuba, el Departamento de Estado anunció el 5 de noviembre sanciones contra diez objetivos vinculados al Gobierno cubano. Entre ellos figuraban una red marítima de transporte de petróleo, entidades estatales de importación y proveedores chinos de equipamiento militar.















