Un avión de Cubana de Aviación tuvo que regresar a la isla este jueves tras no poder aterrizar en Venezuela. El hecho ocurrió en la mañana y quedó reflejado en plataformas de seguimiento aéreo. La maniobra despertó interés por el contexto regional y la falta de información oficial.
Un vuelo fuera de lo habitual
La aeronave, con matrícula CU-T1250, intentó completar su trayecto hacia Venezuela sin éxito. Según registros del monitor digital FlightRadar24, el avión realizó varios giros de 360 grados cerca del espacio aéreo venezolano. Minutos después, desistió y puso rumbo de regreso a Cuba.
El vuelo partió desde La Habana, aunque no se precisó el aeropuerto exacto. Tras el retorno, habría aterrizado en Holguín o Santiago de Cuba, de acuerdo con los datos disponibles. No aparecía como vuelo comercial regular y carecía de número público de identificación, un detalle poco común en rutas habituales.
Un avión de la dictadura cubana estuvo por varios minutos esperando que le autoricen aterrizar en Venezuela y le terminaron negando su ingreso.
Ya no son bienvenidos. Se tuvo que regresar a Cuba. pic.twitter.com/tzi1jFIguq
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) January 8, 2026
Una aeronave con uso especial
El CU-T1250 es un Ilyushin Il-96-300 de fabricación rusa. Este modelo se emplea tanto en operaciones comerciales como en traslados oficiales. Ha sido utilizado en ocasiones por el presidente Miguel Díaz-Canel, lo que refuerza la percepción de un vuelo con carácter especial.
La ausencia de información abierta sugiere que se trataba de una misión reservada. Tampoco se difundieron listados de pasajeros ni detalles logísticos, algo que sí ocurre en operaciones comerciales estándar.
Versiones sobre una misión sensible
Medios independientes han relacionado el vuelo con una posible misión de repatriación. Las versiones apuntan al traslado de cuerpos de ciudadanos cubanos fallecidos en Venezuela. Este escenario se enmarca en la reciente crisis política y militar que vive el país sudamericano tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Una fuente aeroportuaria citada de forma anónima aseguró que el avión habría salido con “militares que se suponía se quedarían allá”. De confirmarse, la operación habría seguido protocolos humanitarios y diplomáticos, con acceso restringido y uso de áreas no comerciales.
Vigilancia aérea y tensión regional
El intento fallido de aterrizaje coincidió con un aumento de la vigilancia aérea en el Caribe. Ese mismo día, un dron de reconocimiento estadounidense sobrevoló durante horas zonas cercanas a la costa venezolana. La coincidencia temporal alimentó conjeturas sobre posibles advertencias de seguridad.
En semanas previas se observaron maniobras similares en la región. Estas actividades suelen intensificarse en escenarios de alta tensión y afectan tanto a vuelos civiles como estatales.
Silencio oficial
Hasta ahora, ni Cubana de Aviación ni las autoridades de Cuba o Venezuela han ofrecido explicaciones. No se han aclarado los motivos del regreso ni la naturaleza exacta del vuelo.
La falta de pronunciamientos mantiene abiertas varias hipótesis. El episodio se suma a un contexto regional volátil, donde el espacio aéreo también refleja la incertidumbre política y militar del momento.
