El polémico centro migratorio conocido como Alligator Alcatraz, construido en tiempo récord en los Everglades de Florida, será desmantelado tras la orden de una jueza federal. Las autoridades confirmaron que los detenidos están siendo trasladados a otras instalaciones mientras continúa la batalla legal.
La jueza mantiene su fallo pese a la apelación
Kathleen Williams, jueza federal, rechazó la petición del gobierno de Donald Trump de suspender el cierre del centro. En su decisión reiteró que las operaciones deben cesar en un plazo máximo de 60 días. Según la magistrada, la instalación se levantó sin los estudios ambientales necesarios y afectó de forma negativa al ecosistema de los Everglades.
La orden judicial prohíbe añadir nuevas construcciones, pavimentar, instalar luminarias o ingresar más personas al recinto. Williams aclaró además que la medida alcanza tanto a las autoridades federales como a cualquier entidad del estado de Florida que colabore con ellas.
Críticas por el impacto ambiental y condiciones internas
El cierre responde a demandas presentadas por organizaciones como Friends of The Everglades, Center for Biological Diversity y la tribu Miccosukee. Los demandantes denunciaron que la obra ponía en riesgo hábitats de especies amenazadas como panteras, cigüeñas y cocodrilos.
A las críticas ambientales se sumaron las denuncias de migrantes detenidos. El cubano Jesús Martínez relató a Telemundo que las condiciones eran insalubres: “Los baños se desbordan, se llena el piso de excremento… nos tratan como perros”, declaró a mediados de julio.
Traslado de detenidos y planes del gobierno
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que la cifra de reclusos bajó de unos mil a apenas 300. Según Kevin Guthrie, director de Manejo de Emergencias de Florida, el lugar quedará pronto vacío.
Sin embargo, la administración de Donald Trump insiste en defender la legalidad de la instalación y planea apelar. Tom Homan, responsable de deportaciones, aseguró que el centro ofrecía mejores condiciones de vida que las de muchos ciudadanos en Estados Unidos.
Nuevas instalaciones en camino
El gobernador Ron DeSantis anunció la apertura de un nuevo espacio de detención en el norte del estado. El “Depósito de Deportación” en la Institución Correccional de Baker tendrá capacidad inicial para 1.300 personas, con posibilidad de ampliarse hasta 2.000.
Según DeSantis, esta medida busca garantizar que la política migratoria del gobierno federal continúe pese al cierre de Alligator Alcatraz, en un momento de fuerte presión sobre los centros de reclusión en todo el país.