La Casa Blanca evaluará uno por uno los futuros envíos de petróleo a Cuba


La llegada del petrolero ruso Anatoli Kolodkin a Cuba no marca un giro en la política de sanciones de Estados Unidos. La Casa Blanca dejó claro este lunes que la autorización respondió a una excepción puntual y que cualquier nuevo envío será revisado de manera individual.

La aclaración llega en un momento crítico para la isla. Cuba arrastra una fuerte escasez de combustible desde hace meses, con apagones frecuentes y un racionamiento que golpea tanto al transporte como a la vida cotidiana.

Washington insiste en que no ha cambiado su política

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que el permiso concedido al buque ruso no supone una modificación formal de las sanciones. En rueda de prensa, subrayó que la decisión se tomó de forma excepcional.

«Se seguirá tomando caso por caso, ya sea por razones humanitarias o de otro tipo; sin embargo, no ha habido ningún cambio firme en nuestra política de sanciones», afirmó Leavitt.

La funcionaria remarcó además que el Gobierno de Donald Trump mantiene intacta su línea hacia Cuba. «Tal como ha dicho el presidente, permitimos que este barco llegara a Cuba con el fin de satisfacer las necesidades humanitarias del pueblo cubano», insistió.

LEA TAMBIÉN:
Pronóstico del tiempo en Cuba hoy, 27 de marzo: lluvias en el oriente y nubosidad en la costa norte

El petrolero ruso ya navega hacia Matanzas

El buque Anatoli Kolodkin transporta 740.000 barriles, equivalentes a unas 100.000 toneladas de crudo. La embarcación navega por aguas cubanas y su llegada al puerto de Matanzas está prevista para este martes.

Moscú presentó este envío como una ayuda humanitaria. Desde Washington, esa explicación sirvió para justificar una autorización puntual, pero sin alterar el marco general de restricciones.

La Casa Blanca también dejó abierta la posibilidad de permitir otros cargamentos. Eso sí, evitó ofrecer garantías. Cada operación, según explicó Leavitt, será estudiada por separado.

México también entra en la ecuación

Durante la misma comparecencia, Leavitt fue preguntada por las declaraciones de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. La mandataria confirmó que su gobierno explora la reanudación de algunos envíos a Cuba.

La respuesta de Washington fue la misma. Leavitt señaló que esas decisiones también se analizarán «caso por caso», sin prometer una postura automática ni para México ni para ningún otro país.

Además, la portavoz recordó que Estados Unidos mantiene la facultad de actuar contra cargamentos que considere contrarios a su política de sanciones. «Seguimos reservándonos el derecho, siempre que sea legalmente aplicable, de interceptar aquellos cargamentos que se dirijan a Cuba y que contravengan la política de sanciones de Estados Unidos. Pero, por supuesto, el presidente y la Administración también se reservan el derecho de eximir de dichas incautaciones caso por caso», dijo.

LEA TAMBIÉN:
Energía solar llega a centros y trabajadores en Sancti Spíritus con más de 400 sistemas instalados

Cuba sigue bajo presión por la falta de combustible

La isla pasó cerca de tres meses con importaciones mínimas de petróleo. Ese escenario agravó la crisis energética, elevó la presión sobre el sistema eléctrico y endureció la escasez de gasolina.

El alivio que puede representar este cargamento ruso no despeja la incertidumbre. La Casa Blanca ha querido dejar un mensaje claro: el arribo de este barco no significa una relajación general de las sanciones.

En paralelo, Trump también minimizó el impacto del envío. El domingo aseguró que no tenía «ningún problema» con ese cargamento, al tiempo que insistió en su visión crítica sobre el gobierno cubano. Con ese discurso, Washington intenta combinar presión política con excepciones limitadas cuando considere que existen razones humanitarias.



Deja un comentario