La incertidumbre terminó este sábado en la bahía de La Habana. Dos veleros del convoy solidario Nuestra América arribaron finalmente a puerto tras varios días sin contacto.
Las embarcaciones, procedentes de México, completaron una travesía marcada por condiciones adversas, pero sin incidentes graves.
Una llegada esperada en La Habana
Los veleros entraron a la bahía escoltados por la embarcación Prácticos del Puerto. Primero uno y luego el otro, avanzaron hasta completar el atraque.
Habían zarpado el 20 de marzo desde Isla Mujeres. Durante varios días no hubo comunicación con ellos, lo que generó preocupación sobre su paradero.
La escena estuvo marcada por el alivio. Desde el Malecón, varias personas siguieron la entrada de las embarcaciones mientras saludaban su llegada.
Tripulación internacional y ayuda solidaria
A bordo viajaban diez integrantes del convoy, junto a la tripulación. Entre ellos había ciudadanos de distintas nacionalidades.
Transportaban donaciones destinadas al sistema de salud cubano y otros fines solidarios. El convoy forma parte de una iniciativa internacional de apoyo a la isla.
Según explicaron sus organizadores, la acción busca llevar ayuda humanitaria y expresar respaldo en medio de las dificultades que enfrenta el país.

Testimonios tras la travesía
En el acto de recibimiento, autoridades y representantes de organizaciones acudieron a la terminal de cruceros para dar la bienvenida.
Uno de los participantes, el estadounidense Adnaan Stumo, explicó que el viaje se extendió más de lo previsto. “Tuvimos que elegir una ruta mucho más larga para mantener la seguridad de los barcos y los tripulantes (…) Nunca estuvimos en peligro”, señaló.
También destacó el sentido de la misión. “Venimos a decir que no vamos a permitir que el imperio estadounidense ahogue al pueblo cubano”, afirmó.
Por su parte, el coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, Gerardo Hernández, se refirió al contexto en que ocurre la llegada. Señaló que los activistas llegaron “al seno de un pueblo bloqueado, de un pueblo amenazado”.
Añadió que durante los días sin comunicación hubo inquietud. “Los mismos odiadores contra la Revolución estaban deseando que no aparecieran para poder acusar a Cuba”, expresó.
Fin de la incertidumbre
La llegada puso fin a días de tensión. La falta de contacto había generado dudas sobre el estado de las embarcaciones.
Finalmente, los veleros completaron su recorrido sin daños, pese a los vientos en contra. La travesía concluyó con un recibimiento cargado de emoción en La Habana.










