El oficialismo denunció en la prensa estatal el abandono de este aeropuerto en una provincia turística cubana, y pidió otro uso, pues allí «hay mucho dinero enterrado».
Más de 20 años después de que cesaran los vuelos comerciales, el aeropuerto Máximo Gómez, ubicado en el centro de la provincia de Ciego de Ávila, es hoy símbolo del abandono institucional y de la mala gestión de infraestructuras estratégicas en Cuba.
Según el diario Invasor, esta terminal aérea fue inaugurada para impulsar el desarrollo del incipiente polo turístico Jardines del Rey, el aeropuerto albergaba vuelos nacionales e internacionales, principalmente hacia La Habana, Varadero y Venezuela.
También fue un punto de encuentro para la población local, que disfrutaba de servicios gastronómicos y recreativos dentro de la terminal.
Pero, desde la apertura del Aeropuerto Internacional de Jardines del Rey, en 2002, la terminal avileña perdió su relevancia operativa.
Hoy, sin vuelos ni actividad comercial, la instalación presenta un aspecto fantasmagórico: pistas invadidas por el marabú, edificaciones en ruinas, techos desplomados, tanques de combustible desmontados y hasta manadas de vacunos rondando libremente por la zona y pistas de aterrizaje.
Abandono de aeropuerto en Ciego, provincia turística cubana
A pesar de que su construcción costó más de 100 millones de pesos y de que su ubicación —a solo 20 kilómetros de la ciudad de Ciego de Ávila— la convierte en un punto estratégico, no existe hasta ahora ninguna iniciativa oficial para rescatar o reconvertir el espacio.
Tampoco aparece mencionada en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, según confirmó una nota publicada en el diario Granma.
La población local denuncia la inercia institucional que impide aprovechar un recurso ya construido, que podría ser usado para proyectos alternativos como eventos deportivos (karting, motociclismo, paracaidismo), centros logísticos, o iniciativas culturales y gastronómicas.
La torre de control, ocupada por aves carroñeras como las auras tiñosas, se ha convertido en una imagen simbólica de la desidia que ha dejado en el abandono a un aeropuerto en una provincia turística cubana.
El aeropuerto «Máximo Gómez» se debate hoy entre el olvido y la posibilidad de una segunda vida, mientras el enclave vital para el desarrollo de la provincia va muriendo, especialmente en un país donde cada peso debería contar.
