El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) anunció una expansión sin precedentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), al confirmar que el número de agentes desplegados en las calles aumentó un 120 %, pasando de 10,000 a 22,000 efectivos operativos al inicio de 2026. La medida fue presentada por las autoridades como una “contratación histórica” y podría marcar un punto de inflexión en la política migratoria y de control interno del país.
El anuncio fue realizado el pasado 2 de enero a través de la cuenta oficial del DHS en la red social X, donde la agencia destacó que el incremento de personal permitirá ejecutar acciones que anteriormente eran consideradas inviables.
En un mensaje adicional, ICE señaló que con esta nueva fuerza “harán lo que nos dijeron que no se podía hacer”, una declaración que ha generado atención y debate sobre el alcance de las próximas operaciones migratorias.
Con este aumento, ICE más que duplica su presencia operativa en comparación con el año anterior, lo que podría traducirse en una mayor capacidad para realizar detenciones, operativos de control migratorio y procesos de deportación en distintas regiones del país.
Sin embargo, hasta el momento, las autoridades no han ofrecido detalles específicos sobre la distribución geográfica de los nuevos agentes ni sobre las prioridades estratégicas que guiarán su despliegue.
El refuerzo de ICE ocurre en un contexto de endurecimiento del discurso y las políticas migratorias en Estados Unidos, con un énfasis creciente en la aplicación estricta de la ley, el control interno y la vigilancia de personas en situación migratoria irregular.
Para sectores conservadores y defensores de una línea dura en materia migratoria, la ampliación del cuerpo de agentes representa una medida necesaria para garantizar el cumplimiento de las leyes y reforzar la seguridad nacional.
No obstante, organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes y líderes comunitarios han manifestado su preocupación por las posibles consecuencias de una mayor presencia de ICE en las calles.
Entre los temores más recurrentes se encuentran el aumento del miedo en comunidades migrantes, el incremento de detenciones, así como posibles separaciones familiares derivadas de operativos más intensivos.
El silencio de ICE respecto a los detalles operativos ha alimentado la incertidumbre, especialmente entre comunidades inmigrantes que temen un impacto directo en su vida cotidiana.
Analistas señalan que el verdadero alcance de esta “contratación histórica” se conocerá en los próximos meses, cuando se haga evidente si el aumento de agentes se traduce en cambios sustanciales en la política migratoria y en la dinámica de aplicación de la ley en Estados Unidos.
