Visas, controles y FIFA Pass: así cambiará la política migratoria de EE. UU. por este evento top en el deporte mundial. Más detalles de inmediato. Estados Unidos avanza en una redefinición de sus trámites migratorios y procesos consulares en preparación para el Mundial de la FIFA 2026, un evento que marcará un antes y un después en la gestión de visas y control de visitantes internacionales.
En medio de un contexto de endurecimiento migratorio y cambios en las políticas de visados, las autoridades federales aseguran que el país está listo para recibir a millones de aficionados del fútbol sin comprometer la seguridad nacional.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 será la más grande de la historia, con 104 partidos distribuidos entre Estados Unidos, México y Canadá. De ese total, 78 encuentros se celebrarán en ciudades estadounidenses, lo que convierte a EE. UU. en el principal anfitrión del torneo.
Este escenario ha obligado al gobierno a revisar y optimizar sus trámites migratorios para evitar cuellos de botella en la emisión de visas de turismo.
Uno de los puntos clave de esta redefinición es la agilización de los procesos consulares. Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, explicó que se está reforzando el personal en consulados de todo el mundo con el objetivo de reducir significativamente los tiempos de espera. Países como Argentina y Brasil ya muestran avances, pasando de esperas cercanas a un año a plazos de dos meses o menos.
Como parte de esta estrategia, se implementará un sistema denominado FIFA Pass, diseñado para acelerar la evaluación de solicitudes de visa de turistas que cuenten con boletos oficiales para los partidos.
No obstante, las autoridades recalcaron que tener una entrada para un encuentro no garantiza la admisión al país. Todos los visitantes deberán cumplir con los requisitos migratorios vigentes y obtener una visa válida antes de viajar.
En paralelo, el gobierno confirmó que la suspensión reciente de ciertos procesos de visas permanentes no afecta a las visas de turismo B1 y B2, que serán las más utilizadas por los aficionados internacionales. Este mensaje busca ofrecer claridad en un contexto de preocupación por las políticas migratorias más estrictas.
Otro elemento que genera debate es la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como parte del operativo de seguridad. Las autoridades aclararon que ICE tendrá un rol de apoyo en materia de seguridad nacional y que las personas que ingresen legalmente a Estados Unidos no deben preocuparse por detenciones arbitrarias durante el evento.
Con estos ajustes, Estados Unidos intenta equilibrar el control migratorio con la necesidad de facilitar el turismo internacional, sentando un precedente sobre cómo los grandes eventos deportivos pueden influir en la redefinición de los trámites migratorios a nivel global.
