El senador estadounidense Mike Lee afirmó este sábado que el gobernante venezolano Nicolás Maduro fue arrestado por personal de Estados Unidos y será trasladado a ese país para enfrentar cargos penales, una declaración que ha generado conmoción internacional y profunda incertidumbre política en Venezuela. Según el legislador republicano por Utah, la información le fue confirmada directamente por el secretario de Estado, Marco Rubio.
“Acabo de hablar con el secretario de Estado, Marco Rubio. Me ha informado de que Nicolás Maduro ha sido arrestado por personal de Estados Unidos para ser llevado a juicio por cargos penales en el país”, escribió Mike Lee en la red social X.
La publicación se difundió poco después de que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, reconociera públicamente que se desconoce el paradero tanto de Maduro como de la primera dama, Cilia Flores.
De acuerdo con Lee, la operación militar llevada a cabo en Caracas y otras regiones de Venezuela tuvo como objetivo principal proteger a los agentes encargados de ejecutar la orden de arresto.
El senador sostuvo que la acción podría estar amparada por el artículo II de la Constitución de Estados Unidos, que otorga al presidente facultades para proteger a personal estadounidense frente a amenazas reales o inminentes.
Desde Caracas, la reacción del régimen venezolano no se hizo esperar. Delcy Rodríguez calificó los hechos como “una agresión imperial sin precedentes” y acusó directamente al gobierno del presidente Donald Trump de haber cometido un “secuestro”.
Además, exigió pruebas de vida inmediatas de Maduro y de su esposa, al tiempo que denunció la imposibilidad de establecer comunicación con ambos.
El propio Trump confirmó a través de su red social Truth Social que Estados Unidos ejecutó un ataque militar, el cual habría provocado múltiples explosiones en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira. Reportes preliminares indican cortes eléctricos, bombardeos en zonas militares y la declaración de un estado de emergencia nacional en Venezuela.
La situación continúa en desarrollo, mientras la comunidad internacional observa con atención un escenario que podría marcar un punto de inflexión en la crisis política venezolana y en las relaciones entre Caracas y Washington.

