Cubano enfrenta multa récord en Estados Unidos, casi 2 millones de dólares por no salir del país en 2010. «No puedo dormir ni comer”, dice.
Un migrante procedente de Cuba enfrenta una multa cercana a los 2 millones de dólares en Estados Unidos tras no cumplir con una orden de deportación emitida en 2010.
La sanción fue impuesta por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, en aplicación de normativas contempladas en la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1952.
El afectado, residente en Phoenix, ha vivido en territorio estadounidense durante más de dos décadas. Según su testimonio, la notificación de la multa llegó recientemente, generando un fuerte impacto emocional y una sensación de incertidumbre ante la magnitud de la deuda acumulada durante más de una década.
De acuerdo con la legislación vigente, las autoridades pueden imponer sanciones económicas diarias a personas que ignoren órdenes de expulsión. En este caso, la cifra habría aumentado progresivamente desde 2010 hasta alcanzar el monto actual.
Sin embargo, el migrante asegura que nunca fue debidamente notificado de la orden de deportación, ya que en ese momento se encontraba bajo custodia en una prisión estatal por un caso no relacionado con inmigración.
Multa millonaria a cubano en Estados Unidos
Expertos legales señalan que este tipo de situaciones no son inusuales. La falta de comparecencia a una audiencia migratoria, incluso por causas como la detención en otro proceso judicial, puede derivar en una orden de deportación en ausencia.
No obstante, también advierten que si se demuestra que no hubo notificación adecuada, podría existir la posibilidad de reabrir el caso.
El afectado dispone de un plazo limitado para apelar la sanción, mientras busca asesoría legal que le permita enfrentar un proceso complejo y potencialmente determinante para su futuro en Estados Unidos. Aun en el caso de una salida voluntaria del país, la multa seguiría vigente, lo que agrava la situación financiera del migrante.
Este caso pone en evidencia la severidad de las políticas migratorias estadounidenses y el impacto que pueden tener en la vida de miles de personas.
También reabre el debate sobre la aplicación de sanciones económicas acumulativas y la necesidad de garantizar procesos justos y notificaciones adecuadas dentro del sistema migratorio.










