Transporte en La Habana tras la crisis: algunos servicios reanudados, horarios limitados y una movilidad aún frágil, según la oficialidad. La situación del transporte público en La Habana sigue marcada por las secuelas de la crisis energética y de combustible que afectó de forma severa la movilidad en la capital cubana.
Tras varios días de interrupciones, reducción de rutas y largas esperas en paradas, la Empresa Provincial de Transporte de La Habana anunció la reanudación de los servicios de transportación de pasajeros en la mayoría de las rutas clave, aunque el sistema dista de haber vuelto a la normalidad.
Según la información oficial, se garantiza la apertura y el cierre de las rutas de la Red Principal, identificadas como P, con la excepción de la ruta P16, que continúa fuera de servicio. Estas rutas son fundamentales para el desplazamiento diario de miles de habaneros, especialmente trabajadores, estudiantes y personal de servicios esenciales.
Además, se reactivaron rutas consideradas vitales por su impacto social, ya que conectan zonas de difícil acceso, comunidades vulnerables y centros hospitalarios. Entre ellas se encuentran las líneas A 1, A 6, A 9, A 10, A 13, A 15, A 18, A 19, A 30, A 31, A 40, A 42, A 48, A 64, A 65, A 66, A 81, así como las rutas 8, 45, 46, 88, 180, 193, 420, 436, 440, 450 y 476. También se mantienen operativas varias líneas de corredores, como la C 1, C 2, C 3, C 4, C 5L, C 6 y C 7.
No obstante, el restablecimiento llega con importantes limitaciones. El servicio funciona únicamente en dos franjas horarias: desde las 6:00 de la mañana y desde las 4:00 de la tarde, lo que deja amplios períodos del día sin cobertura adecuada.
Esta restricción obliga a muchos ciudadanos a reorganizar sus rutinas, salir con mayor antelación o recurrir a medios alternativos, en un contexto donde el transporte privado también se ve afectado por la escasez de combustible.
En contraste, las autoridades aseguran que el servicio de lancha y el ciclobus se mantienen al 100%, convirtiéndose en opciones clave para aliviar la presión sobre el transporte terrestre. Aun así, la demanda supera ampliamente la capacidad disponible, y las aglomeraciones en paradas continúan siendo una escena habitual.
Aunque la reanudación parcial representa un alivio, la situación del transporte en La Habana sigue siendo frágil y dependiente de la disponibilidad de combustible. Para los habaneros, la movilidad diaria continúa siendo uno de los mayores desafíos en medio de la crisis económica y energética que atraviesa el país.
