El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que el Gobierno cubano tiene una posible vía para reducir la presión de Estados Unidos.
Sus declaraciones se produjeron en medio de la crisis energética que atraviesa la isla.
Las palabras del funcionario llegan cuando los apagones se prolongan y el suministro de combustible sigue limitado. Washington mantiene una línea dura, pero no descarta cambios si hay transformaciones internas.
Rubio apunta a la apertura económica
Durante una intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Rubio sugirió que la solución pasa por reformas económicas profundas. No habló de un calendario ni de condiciones formales.
“Es importante que el pueblo cubano tenga más libertad, no solo libertad política, sino también libertad económica”, declaró en entrevista con el editor jefe de Bloomberg News.
Según explicó, el problema central no se limita al sistema político. Considera que el control estatal sobre sectores estratégicos impide el crecimiento.
También señaló que Cuba enfrenta una situación grave y que la apertura podría representar “una posible vía de avance”.
Crisis energética y presión internacional
Las declaraciones coinciden con un contexto de fuerte presión económica. Desde enero, el flujo de petróleo venezolano se detuvo tras la captura de Nicolás Maduro en una operación estadounidense.
Posteriormente, el presidente Donald Trump advirtió que impondría aranceles a cualquier país que suministre combustible a la isla. Esto afectó también los envíos desde México.
La crisis energética se ha profundizado. En algunas zonas, los apagones superan las 24 horas.
La falta de combustible impacta el transporte y la aviación. Varias aerolíneas cancelaron vuelos tras advertencias sobre escasez de combustible para aviones.
Críticas al modelo económico
Rubio cuestionó la dependencia histórica de subsidios externos. “Este es un régimen que ha sobrevivido casi exclusivamente gracias a subsidios, primero de la Unión Soviética y luego de Hugo Chávez”, afirmó.
“Por primera vez no recibe subsidios de nadie y el modelo ha quedado al descubierto”, añadió.
También criticó la gestión económica interna. Aseguró que inversores extranjeros “pierden dinero en Cuba” porque “nunca pagan sus cuentas”.
En ese sentido, fue más directo. “El problema fundamental es que Cuba no tiene economía y quienes gobiernan ese país, quienes lo controlan, no saben cómo mejorar la vida cotidiana de su gente sin ceder el poder sobre sectores que controlan”.
“Prefieren estar a cargo del país antes que permitir que prospere”, sostuvo.
Sin hoja de ruta definida
El secretario de Estado no presentó un plan específico para flexibilizar sanciones. Señaló que estos anuncios requieren “espacio y tiempo para hacerlo correctamente”.
Sin embargo, su énfasis en las libertades económicas sugiere que Washington ve la crisis actual como un momento clave para impulsar reformas.
Las autoridades cubanas han reiterado que están abiertas a un diálogo respetuoso. Al mismo tiempo, sostienen que no negociarán su sistema político.
Por ahora, no existe un acuerdo concreto. La presión continúa y la evolución dependerá de las decisiones que adopten ambas partes en las próximas semanas.
