La prohibición de los equipajes retractilados «tipo bola» complica los viajes de cubanos hacia la isla.
Durante años, miles de cubanos han optado por los equipajes conocidos como tipo bola o gusano.
No ha sido una moda ni un capricho. Esta forma de viajar les permite transportar más mercancía y ahorrar peso, algo clave en vuelos con límites estrictos.
A diferencia de las maletas rígidas, estos bultos flexibles pesan menos. Al retractilarse y envolverse en nailon, permiten aprovechar cada kilo disponible. Para muchos, es la única manera de llevar ropa, alimentos o medicinas sin gastar de más.
Alertas recientes sobre posibles restricciones
En las últimas semanas, comenzaron a circular advertencias entre viajeros frecuentes. Se hablaba de problemas con este tipo de equipaje desde un aeropuerto muy concurrido. Al principio, la información era incompleta y generó confusión.
Algunas personas intentaron alertar en redes sociales. No todos les creyeron. Hubo quien los acusó de exagerar o de estar mal informados. La falta de comunicados claros alimentó el escepticismo.
Un golpe directo a una práctica habitual
El uso de bolsas y bultos envueltos ha sido una solución práctica para familias que envían ayuda a Cuba. Comprar una maleta rígida supone un gasto adicional que no siempre es posible asumir.
Además del costo, estas maletas limitan la forma de distribuir la carga. Los equipajes tipo bola permiten acomodar mejor la mercancía y protegerla con capas adicionales de plástico.

La situación se aclara en Madrid-Barajas
Con el paso de los días, la información empezó a concretarse. Los problemas no eran generales ni aleatorios. Se estaban produciendo en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Viajeros con destino a Cuba confirmaron que no se aceptaban equipajes tipo bola ni cajas, incluso cuando cumplían con el peso permitido. En los mostradores se exigían maletas convencionales, con estructura definida.
Malestar, gastos extra y falta de aviso
La aplicación de la medida ha provocado molestias y discusiones. Muchos pasajeros llegaron al aeropuerto sin saber que su equipaje sería rechazado. Otros tuvieron que comprar maletas a última hora.
El principal reclamo no es solo la restricción. La queja más repetida apunta a la falta de información previa y a la forma en que se ha gestionado el cambio.
Con el paso del tiempo, lo que al inicio parecía un rumor terminó confirmándose. Para muchos, el alivio no llegó con la noticia, sino con el hecho de no haber estado equivocados.

