Punta Cana, el nuevo Varadero de muchos cubanos y la caída del turismo en Cuba

En la República Dominicana se vive una realidad que contrasta cada vez más con la de la Isla vecina. Punta Cana, con sus playas, hoteles de lujo y servicios todo incluido, se ha convertido en el punto de encuentro de miles de familias cubanas separadas por fronteras, crisis migratorias y trabas burocráticas. Mientras tanto, Cuba atraviesa la peor crisis de su industria turística en los últimos años.

Abrazos dominicanos, colas y apagones en Cuba

Para muchos cubanos residentes en Estados Unidos o Europa, volver a la Isla significa someterse a costosos boletos, trámites interminables, apagones diarios y un servicio hotelero deteriorado. República Dominicana ofrece lo contrario: vuelos directos desde Miami y La Habana, un visado sencillo y resorts que garantizan comodidad y abundancia, algo que en Cuba parece cada vez más lejano.

El resultado es que más de 43,000 cubanos entraron a Dominicana solo en los primeros seis meses de 2025, de acuerdo con cifras citadas por medios internacionales. Una parte significativa de estos viajeros no busca turismo convencional, sino reencontrarse con hijos, padres o hermanos que no pisan la Isla hace años.

El desplome del turismo en Cuba

Las estadísticas de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), analizadas por el economista Pedro Monreal, confirman la magnitud del retroceso. Entre enero y junio de 2025, Cuba recibió 1,577,330 visitantes internacionales, lo que representa apenas el 82,8 % de igual período de 2024. Son 319,654 turistas menos en solo seis meses.

La caída golpea especialmente a los cuatro principales emisores. Rusia, que en años recientes se había convertido en un sostén del turismo cubano, registró la mayor contracción. En julio llegaron apenas 77,791 visitantes rusos, frente a los 123,351 de 2024: un desplome del 36,9 %.

Canadá, tradicional primer emisor de turistas, pasó de 622,204 visitantes en julio de 2024 a 478,488 en 2025, una caída del 76,9 %. La comunidad cubana en el exterior, aunque también redujo viajes, fue la que menos se contrajo entre los grandes emisores, confirmando que muchos de estos desplazamientos tienen carácter familiar más que turístico.

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Hoteles vacíos y promesas incumplidas

La ocupación hotelera en Cuba ronda apenas el 24 %. Muchos resorts permanecen semivacíos mientras el gobierno sigue destinando recursos a construir más instalaciones que no tienen demanda. El contraste con Dominicana es evidente: allí los hoteles superan el 80 % de ocupación en temporadas altas, con un servicio reconocido por su calidad.

El turismo en Cuba, que antes aportaba cerca del 10 % del PIB, se erosiona en medio de apagones, escasez de alimentos, fallos en la infraestructura y un clima de inseguridad que los visitantes ya no pasan por alto.

El turismo del reencuentro

En paralelo, Punta Cana se afianza como capital del “turismo de los abrazos”. Agencias como Risa Travel y Yes Travel ofrecen paquetes que incluyen gestión de visados en el consulado dominicano de La Habana, vuelos directos y estadías en resorts de una semana, con un costo promedio de 2,000 dólares por persona.

“Por cada diez cubanos de la Isla que traíamos, venían como 60 de Miami. No es solamente por turismo, es un tema de humanidad”, reconocía en 2023 Jacqueline Mora, viceministra de Turismo de República Dominicana. Hoy esa estrategia está consolidada.

Las escenas en el aeropuerto de Punta Cana se repiten: madres que abrazan a sus hijos tras décadas, abuelos que conocen a nietos nacidos en el extranjero, y familias enteras que por unos días dejan atrás el peso de las restricciones cubanas.

Un puente caribeño frente a un modelo agotado

Mientras Cuba persiste en culpar a factores externos por su crisis turística, Dominicana ha entendido que el turismo no solo es negocio: también puede ser un acto de humanidad. La combinación de políticas migratorias flexibles, vuelos accesibles y un servicio pensado para el cliente han convertido a Punta Cana en un refugio emocional y económico para miles de cubanos.

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En la práctica, Punta Cana ya es el nuevo Varadero de muchos cubanos. Allí no hay apagones ni colas interminables, sino abrazos y risas que devuelven, aunque sea por unos días, la sensación de familia perdida.

Una tendencia que seguirá creciendo

Especialistas prevén que esta corriente migratoria y turística se intensifique si no cambian las condiciones en Cuba. Con cada año que pasa, más cubanos eligen reencontrarse en Dominicana antes que arriesgarse a regresar a la Isla. Y mientras el turismo cubano se hunde, Punta Cana consolida su posición como el epicentro caribeño de los reencuentros.