En Estados Unidos el reloj volverá a moverse pronto. Millones de personas deberán adaptarse a un nuevo ajuste que, como cada año, divide opiniones y genera debate entre quienes lo consideran necesario y quienes creen que debería eliminarse por completo.
El final del horario de verano siempre trae consigo controversia. Algunos lo defienden por sus beneficios en el comercio y el turismo, mientras otros se quejan de los efectos negativos sobre la salud, el sueño y la productividad. Lo cierto es que, pese a las críticas, el cambio sigue vigente y se repetirá en las próximas semanas.
Un debate que no cesa
La práctica de cambiar la hora se introdujo en 1918 con la idea de ahorrar energía durante la Primera Guerra Mundial. En 1966, la Ley de Uniformidad del Tiempo le dio un marco nacional. Desde entonces, cada año se repite el mismo ciclo: adelantar los relojes en primavera y atrasarlos en otoño.
Pero la aceptación social ha ido disminuyendo. Una encuesta reciente mostró que más de la mitad de los estadounidenses rechaza esta práctica. El 48% prefiere mantener fijo el horario estándar, mientras que el 24% apoyaría vivir de forma permanente bajo el horario de verano. Solo el 19% está de acuerdo con los cambios dos veces al año.
La política también lo discute
El Congreso ha intentado modificar el sistema. En 2022, el Senado aprobó la “Ley de Protección del Sol”, que buscaba fijar el horario de verano de manera permanente. Sin embargo, la propuesta no prosperó en la Cámara de Representantes.
Este mismo 2025 se volvió a presentar una iniciativa similar, pero tampoco ha logrado consenso. Mientras no haya un cambio legislativo, los estadounidenses tendrán que seguir moviendo los relojes.
El impacto en la rutina
El cambio de hora no es un simple detalle técnico. Especialistas advierten que afecta al sueño, a la concentración e incluso puede aumentar los accidentes de tránsito en los primeros días de adaptación. También genera incomodidad en sectores vulnerables como los niños, las personas mayores y los trabajadores con horarios nocturnos.
Aunque el verano termina, el horario de verano continúa un poco más
El curso escolar ya comenzó, las vacaciones quedaron atrás y el clima empieza a refrescarse. Sin embargo, el horario de verano todavía se mantiene en vigor durante algunas semanas más. Será recién en noviembre cuando se produzca el ajuste esperado.
Ese día, a las 2:00 de la madrugada del domingo 2 de noviembre de 2025, los relojes deberán atrasarse una hora. Con ello, Estados Unidos —excepto Arizona y Hawaii, que no participan del sistema— entrará en el horario estándar, que se extenderá hasta el 8 de marzo de 2026.
Lo que viene después
El cambio traerá mañanas con más luz y tardes más cortas. Para millones de familias será la señal de que el invierno está más cerca y que las largas jornadas de sol del verano se despidieron.
Mientras tanto, el debate político y social sigue abierto. Y hasta que el Congreso no apruebe un modelo fijo, los estadounidenses deberán seguir ajustando sus relojes dos veces al año.