Estados Unidos ha ajustado su despliegue militar en el Caribe tras la reciente operación contra Nicolás Maduro. Dos de sus principales buques anfibios han cambiado de posición y ahora se encuentran al norte de Cuba.
El movimiento se produce mientras Washington redefine su estrategia en la región.
Reubicación naval tras la operación en Venezuela
Los buques anfibios USS Iwo Jima y USS San Antonio fueron trasladados a aguas del Atlántico, frente a la costa norte cubana.
Ambas naves participaron en el operativo que culminó con la captura del exmandatario venezolano. Se trata de unidades capaces de transportar infantes de marina, aeronaves y equipos pesados.
Fuentes del Departamento de Defensa indicaron que el cambio de posición forma parte de un ajuste progresivo del despliegue militar.
Aunque parte de la flota ha comenzado a retirarse del Caribe, estos buques permanecen activos y bajo control operativo.
Menos tropas, misma capacidad de respuesta
El número de efectivos estadounidenses en la región se ha reducido en varios miles. Actualmente, la presencia ronda los 12.000 militares. Este repliegue parcial no implica el fin de las operaciones ni una retirada completa del área.
De acuerdo con funcionarios citados por The Washington Post, las naves siguen asignadas al Comando Sur.
Uno de los buques podría regresar en las próximas semanas a su base en Norfolk, Virginia. Aun así, ambos podrían volver al Caribe si la situación lo exige.
Decisiones pendientes en la Casa Blanca
El movimiento naval coincide con el debate interno en la administración Trump sobre un posible despliegue terrestre en Venezuela. La opción no ha sido descartada por completo. Sin embargo, cualquier presencia en tierra sería limitada y con objetivos concretos.
“Cualquier despliegue terrestre sería temporal y se centraría en la protección de la infraestructura petrolera”, señaló un funcionario del Pentágono. La incertidumbre persiste mientras el contexto regional sigue siendo inestable.
Reducción aérea y vigilancia estratégica
Además del repliegue naval parcial, Estados Unidos retiró algunos activos aéreos. Entre ellos figuran aeronaves CV-22 de operaciones especiales y aviones MC-130 de reabastecimiento. Ambos modelos jugaron un papel clave durante la operación en territorio venezolano.
Pese a estas salidas, Washington mantiene una vigilancia estrecha sobre el área. La cercanía de los buques a Cuba es vista por analistas como una señal política y militar. La isla sigue siendo un punto sensible dentro de la estrategia estadounidense en el Caribe.
Un mensaje más allá del movimiento militar
El reposicionamiento de los buques no solo responde a criterios operativos. También envía un mensaje a los aliados de Caracas en la región. Mantener activos navales frente a Cuba refuerza la capacidad de reacción rápida de Estados Unidos.
Aunque la fase más visible del operativo ya concluyó, la presencia militar se adapta al nuevo escenario. El Caribe continúa siendo un espacio clave para la seguridad nacional estadounidense, con decisiones que aún pueden cambiar el equilibrio regional.

En la época de brezhne ,eso barquitos ni demoraban 3 días,van intervenir,vamos ver.
Cao nao ladra morde,hasta ahora Cuba no ladro,tiene muchos cubanos inocentes en Miami,está muy cerca de Cuba,feo eso de estar intimidar,cualquiera falla,en la defensa,puede traer muerte innecesarias.