El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su Gobierno permanecerá en Venezuela y asumirá su control de manera provisional tras la reciente operación militar. Según explicó, la permanencia estadounidense se mantendrá hasta que existan condiciones reales para una transición política que considere adecuada para Estados Unidos.
Las declaraciones se produjeron el 3 de enero de 2026, durante un intercambio con la prensa en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida. Trump insistió en que Washington no permitirá que el poder vuelva a concentrarse en figuras que, a su juicio, no representen los intereses del pueblo venezolano.
Estados Unidos mantendrá su presencia hasta una transición política
Trump afirmó que la decisión responde a la necesidad de evitar un vacío de poder o un relevo que no garantice estabilidad. “No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela sin tener en mente el bienestar del pueblo venezolano”, dijo. Añadió que el país sudamericano ha sufrido “décadas de eso” y aseguró: “No vamos a permitir que vuelva a ocurrir”.
El mandatario dejó claro que la presencia estadounidense no será limitada en el tiempo. “Estamos allí ahora y vamos a quedarnos hasta que pueda llevarse a cabo una transición adecuada. Vamos a dirigirlo, esencialmente, hasta que esa transición sea posible”, afirmó ante los reporteros.
Maduro bajo custodia tras la operación militar
Durante la comparecencia, Trump reveló que Nicolás Maduro se encuentra a bordo de un buque militar en el Caribe, tras haber sido capturado junto a su esposa en una operación ejecutada durante la madrugada. Según explicó, la acción se desarrolló sin bajas estadounidenses ni pérdidas de equipamiento militar.
“Ningún miembro del servicio estadounidense murió y ningún equipo estadounidense se perdió”, declaró Trump. Señaló que en la operación participaron helicópteros, aeronaves y un amplio contingente de personal militar.
Advertencias sobre el uso de fuerza adicional
En el plano militar, Trump indicó que Estados Unidos está preparado para lanzar un segundo ataque si la situación lo requiere. No obstante, matizó que, por el momento, parece poco probable. “Asumimos que una segunda oleada era necesaria, pero ahora probablemente no”, señaló, dando a entender que la operación inicial cumplió sus objetivos principales.
El presidente también lanzó una advertencia directa a las figuras políticas que aún permanecen en Venezuela. Afirmó que lo ocurrido con Maduro podría repetirse con otros dirigentes y sostuvo que la influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental “no volverá a ser cuestionada”.
El petróleo como eje estratégico
Trump dedicó parte de sus declaraciones al sector energético venezolano. Indicó que Estados Unidos planea llevar grandes compañías petroleras estadounidenses al país, argumentando que Washington fue clave en la construcción de la industria petrolera venezolana antes de que quedara bajo control de un gobierno socialista.
Calificó la pérdida de activos petroleros estadounidenses como “uno de los mayores robos de propiedad” en la historia del país y presentó la nueva participación en Venezuela como una acción correctiva y estratégica. También confirmó que el embargo al petróleo venezolano seguirá en “pleno efecto”.
Según Trump, la reconstrucción de la infraestructura petrolera tomará tiempo, aunque adelantó que el objetivo final es vender grandes volúmenes de crudo a otros países una vez se restablezca la capacidad productiva.
