Cada vez más estadounidenses valoran una salida del país. Y no solo son los inmigrantes que puedan sentirse en desagrado ahora mismo con las actules políticas migratorias.
La idea de una segunda ciudadanía, otro pasaporte o una vivienda en el extranjero gana peso en un contexto de desconfianza y tensión interna.
Las encuestas recientes y los estudios privados coinciden en el diagnóstico. El interés por emigrar o, al menos, por tener una puerta abierta fuera del país, ya no es marginal.
Las encuestas reflejan un cambio de ánimo en Estados Unidos
Una encuesta publicada en noviembre de 2025 por Gallup mostró que uno de cada cinco estadounidenses quisiera mudarse de forma permanente a otro país si pudiera. El dato más llamativo aparece entre las mujeres de 15 a 44 años: el 40% expresó ese deseo, cuatro veces más que en 2014.
Gallup aclara que se trata de aspiraciones, no de decisiones tomadas. Aun así, el salto es claro y sostenido. El interés por salir del país comenzó a crecer con fuerza hace casi una década y se ha mantenido alto, independientemente del color político del Gobierno.
Otro sondeo, realizado por YouGov, apunta en la misma dirección. Un porcentaje relevante de estadounidenses reconoce haber considerado obtener la ciudadanía de otro país. Algunos ya la tienen. Otros están explorando opciones.
Doble ciudadanía y plan B: una tendencia en expansión
Firmas especializadas en movilidad global confirman el aumento de consultas desde Estados Unidos. El perfil ya no es solo el del gran patrimonio. Cada vez más personas de clase media preguntan por descendencia europea, residencia en otros países o alternativas legales para diversificar su estatus.
El fenómeno habla menos de aventura y más de inseguridad. Tener otro pasaporte se percibe como una póliza de respaldo frente a un entorno político crispado, instituciones cuestionadas y un clima social que muchos describen como agotador.
El espejo cubano y el valor de un pasaporte europeo
Para los cubanos, esta conversación resulta familiar. Durante décadas, contar con otro pasaporte ha sido un sueño colectivo. Significa libertad de movimiento y una salida real a un encierro prolongado.
El caso más cercano ha sido el pasaporte español. Gracias a la nacionalidad por descendencia, miles de cubanos han podido salir de la isla y establecerse en otros países. Otros muchos lo conservan en Cuba y esperan el momento de usarlo para viajar.
Por eso, que ahora en Estados Unidos se hable cada vez más de emigrar o de buscar una segunda ciudadanía resulta revelador. El país que durante años fue destino empieza a ser visto, por algunos de sus propios ciudadanos, como un lugar del que conviene tener salida.
España, vivienda y ciudadanía en el radar estadounidense
España aparece con frecuencia en estas conversaciones. No solo por la ciudadanía, sino también por la vivienda. En 2024, los compradores estadounidenses lideraron el ranking de precios pagados por extranjeros en el mercado inmobiliario español.
El interés combina calidad de vida, afinidad cultural y estabilidad relativa. Al mismo tiempo, el debate político en España sobre limitar la compra de vivienda por no residentes refleja hasta qué punto este flujo es ya significativo.
El caso Clooney como símbolo del momento
La obtención de la nacionalidad francesa por parte de George Clooney y su familia se convirtió en un símbolo del momento. Tras las burlas del presidente Donald Trump, el actor respondió con ironía y un mensaje político: “Tenemos que hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande. Empezaremos en noviembre”.
Más allá del cruce personal, el episodio puso sobre la mesa una realidad incómoda. Cuando incluso figuras públicas estadounidenses optan por asegurar su futuro fuera, el mensaje que se proyecta es claro.
La búsqueda de una segunda ciudadanía ya no es solo una ventaja. Para muchos, empieza a sentirse como una necesidad.
