Una familia pagó 2.000 pesos por diez bolas de helado en Santiago de Cuba después de calcular que el pedido costaría 450 pesos.
De 45 a 200 pesos por bola
Yannelis Martínez Yero relató que su padre hizo el encargo pensando en el precio que había pagado el día anterior: 45 pesos por una bola de helado elaborado por el Estado. Esta vez, el pedido procedía de una mipyme privada y cada bola costaba 200 pesos.
La diferencia cambió la cuenta familiar de 450 a 2.000 pesos: 1.550 pesos más de lo previsto. No se trataba de un aumento del precio de un mismo vendedor, sino de dos ofertas distintas. Martínez Yero aclaró que no culpaba al negocio privado por cobrar esa cantidad.
Su cuestionamiento se dirigió a lo que puede pagar una persona con su salario. El helado a 200 pesos en Santiago de Cuba, según el caso que mostró, plantea una decisión concreta para quien sale a comprar con su familia: conocer el precio antes de hacer el pedido.
Una cuenta frente al salario estatal
El salario medio estatal en Cuba fue de 7.354 pesos mensuales en agosto, según la cifra atribuida a la Oficina Nacional de Estadística e Información. Una bola de 200 pesos equivale aproximadamente al 2,7 % de ese ingreso. Las diez bolas representan cerca del 27 % de un salario medio mensual.
La comparación sirve para dimensionar el gasto, aunque un promedio salarial no describe los ingresos de todas las familias. También muestra por qué la diferencia entre pagar 45 o 200 pesos por bola adquiere peso cuando se compran varias porciones.
En las imágenes difundidas por Martínez Yero aparece La Arboleda, una heladería santiaguera remodelada. Se observan sombrillas renovadas, decoración y carritos eléctricos, así como pocos clientes durante la grabación. Esa escena corresponde al momento registrado en el video y no permite establecer cuántas personas visitan habitualmente el lugar.
Otras compras de helado en Cuba
El testimonio provocó recuerdos y comparaciones entre quienes comentaron la publicación. Una persona contó que se acercó a comprar, pero se marchó al conocer el precio. Otra resumió el contraste entre el producto y sus ingresos: «Si realmente nos pagaran por lo que hacemos en nuestro trabajo, entonces 200 pesos no sería un problema».
Hay otros ejemplos recientes con precios y condiciones diferentes. En junio, el Coppelia de Sancti Spíritus reabrió con bolas a 125 pesos. En agosto, el helado Anacaona de la Empresa de Productos Lácteos de Guantánamo se vendió en dólares en una tienda de Cimex. Son casos de establecimientos distintos, no una tarifa común para el país.
















