Los topes de precios en Cuba pueden reducir la oferta en los comercios regulados sin frenar la inflación, advierte el economista Ayuban Gutiérrez Quintanilla.
Su análisis cuestiona la eficacia de fijar precios cuando escasean los productos y resulta difícil supervisar las ventas. En esas condiciones, sostiene, algunos comerciantes trasladan mercancías al mercado informal y otros venden por encima del límite establecido.
Gutiérrez también vincula esos incumplimientos con mayores oportunidades para la corrupción. «En Cuba los topes de precios no han dado resultados más allá de unas pocas semanas», afirma.
La diferencia entre el precio fijado y el precio de venta
Para quien intenta comprar, un precio oficial sirve de poco si el producto desaparece del establecimiento o se vende por otra vía. El economista señala que hacer cumplir los topes exige una capacidad de supervisión que las instituciones no siempre pueden sostener.
Su crítica alcanza a los llamados precios de referencia adoptados por administraciones locales. A su juicio, funcionan en la práctica como nuevos topes, aunque reciban otro nombre.
La discusión ocurre después de que el Gobierno retirara durante el verano de 2026 los límites minoristas nacionales para el pollo troceado, los aceites comestibles, la leche en polvo, las pastas alimenticias y las salchichas. Algunas autoridades locales, sin embargo, mantuvieron restricciones sobre otros precios.
Topar precios no resuelve las causas de la inflación
Gutiérrez atribuye la inflación a una combinación de factores. Entre ellos menciona los déficits fiscales financiados con emisión monetaria, la caída de la producción y la escasez. También incluye el costo de las importaciones, las expectativas de los actores económicos y las sanciones de Estados Unidos.
Desde esa perspectiva, fijar un precio por decisión administrativa no aumenta la producción ni elimina los desequilibrios que encarecen los bienes. El análisis tampoco propone liberar los precios sin protección: advierte que esa opción puede agravar la desigualdad y plantea apoyo para los sectores vulnerables.
La preocupación de quienes dependen de un ingreso fijo
En las reacciones al análisis, varios lectores centraron el debate en la capacidad de compra de salarios y pensiones. Algunos rechazaron eliminar los topes por temor a nuevos aumentos; otros reclamaron soluciones para producir más alimentos y venderlos a precios asequibles.
También hubo quejas sobre negocios privados que, según los comentaristas, dificultan el pago mediante transferencias y exigen efectivo. Son experiencias relatadas por los participantes, no infracciones verificadas en el análisis económico.
















