Durante la comparecencia, transmitida por medios oficiales, Díaz-Canel admitió que Cuba lleva cuatro semanas sin generar electricidad mediante la generación distribuida, uno de los pilares del sistema eléctrico nacional en los últimos años. Según explicó, la potencia está instalada y técnicamente lista, tras trabajos de recuperación realizados en 2025, pero la falta de combustible impide su funcionamiento.
“El problema no es tecnológico, es el desabastecimiento de combustible”, reconoció el mandatario, sin ofrecer plazos concretos para la normalización del servicio ni detallar el estado real de las reservas energéticas del país.
Ante el escenario de escasez, Díaz-Canel insistió en presentar la crisis como una “oportunidad” para acelerar un cambio estructural en el modelo energético cubano. En ese sentido, reiteró que el país debe “sostenerse con sus propias fuentes de energía”, mencionando la eólica, hidráulica, solar, el uso de crudo nacional, biogás y biomasa, aunque sin precisar inversiones, cronogramas o capacidades reales de sustitución a corto plazo.
El presidente volvió a atribuir la situación a lo que calificó como un “bloqueo energético”, señalando directamente a nuevas medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, sin explicar cómo esas acciones se traducen de manera inmediata en la actual parálisis de la generación distribuida.
En ese contexto, Díaz-Canel afirmó que la crisis se agravó tras el inicio de un bloqueo naval a Venezuela en diciembre, lo que —según dijo— ha impedido desde entonces la llegada de combustible a Cuba. “No hemos recibido combustible en este período”, aseguró. No obstante, subrayó que el Gobierno cubano no renuncia a recibir combustible y que continuará realizando “todas las gestiones posibles” pese a las restricciones. El mandatario dijo que adelantará algunas medidas y señaló que serán los ministros quienes brinden más información en los próximos días.
Proyecciones del Consejo de Ministros según declaraciones de Díaz-Canel
- Ahorro y responsabilidad energética
- Es mucho lo que se puede ahorrar. Incluso los usuarios de circuitos protegidos deben ser más responsables; todos podemos aportar al ahorro energético.
- Incremento de capacidades de almacenamiento
- Al contar con mayor capacidad de almacenamiento, podremos disponer de más recursos y optimizar su uso.
- Producción de petróleo equivalente
- Se proyecta un aumento en la producción del crudo nacional, al que preferimos referirnos como “petróleo equivalente”.
- Expansión del suministro de gas manufacturado en La Habana
- Se incorporarán 20 mil nuevos consumidores al suministro de gas manufacturado en la capital.
- Adquisición de motores adecuados
- Se adquirió un motor capaz de utilizar de manera eficiente el crudo cubano.
- Investigación y refinación del crudo
- Se asigna a los científicos la tarea de desempolvar investigaciones petroleras para avanzar en la refinación del crudo nacional, mejorar su calidad y obtener derivados como diésel y fuel oil.
- Energías renovables y uso de biogás
- Se fomentará la instalación de fogones solares, secadores de alimentos y plantas de biogás, que permitan cocinar y alimentar lámparas funcionales.
- Cooperación internacional
- Existen personas y entidades en el mundo dispuestas a resistir presiones y chantajes, y a asumir riesgos para trabajar en colaboración con Cuba.
¿Podrá Cuba contar con otra ayuda además de Venezuela?
Sobre la cooperación internacional, afirmó que Cuba no impone condiciones en materia de colaboración, al tiempo que evitó comprometerse sobre el futuro del suministro energético desde países aliados como Venezuela. “Cuba no está sola”, aseguró, aunque añadió que muchos detalles sobre posibles apoyos no pueden hacerse públicos porque, según dijo, “el enemigo está en persecución de todas las luces que se le pueden abrir a Cuba”.
En relación con Estados Unidos, Díaz-Canel reiteró la posición oficial de La Habana de estar dispuesta a un diálogo “sobre cualquier tema”, siempre que sea “sin condicionamientos, sin presiones y sin injerencias en los asuntos internos”, y que permita, en sus palabras, una “relación civilizada” entre ambos países.
El mandatario también dedicó parte de su intervención a atacar a sectores críticos del Gobierno, a los que calificó como un “enjambre anexionista”, acusándolos de flaquear, mostrarse cobardes o débiles ante lo que describió como una “guerra psicológica” contra el país.
Ante preguntas sobre un posible colapso del sistema, Díaz-Canel rechazó ese término y volvió a apelar a la narrativa de la “resistencia creativa”. “No soy idealista. Sé que vamos a vivir tiempos difíciles”, afirmó, asegurando que Cuba ha atravesado situaciones similares en el pasado y que esta también será superada “con el esfuerzo y el talento de la mayoría de las cubanas y los cubanos”.
