La Casa Blanca calificó al gobierno cubano como un «régimen que cae» y urge a transformaciones inmediatas ante la crisis humanitaria en la isla.
La administración estadounidense ha lanzado una de sus advertencias más directas hasta la fecha sobre la situación en la Isla. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, afirmó este miércoles que el Gobierno cubano necesita implementar «cambios profundos muy pronto» para evitar un desenlace peor ante lo que describió como el desplome total del país. Según la funcionaria, no se trata solo de una crisis económica, sino de un sistema que ya no funciona.
Leavitt dejó claro que la prioridad de Washington es ver una Cuba libre y próspera, algo que hoy parece lejano. «Estamos ante un régimen que se cae. Su país se está desmoronando», aseguró al responder sobre la crisis humanitaria que golpea a las familias cubanas. Aunque no habló de intervenciones directas, la Casa Blanca puso la pelota en la cancha de La Habana: el futuro depende de lo que decidan hacer frente al abismo.
«Discusiones sobre el futuro» a espaldas de Díaz-Canel, según medio estadounidense
Según un reporte exclusivo del medio estadounidense Axios, el Secretario de Estado, Marco Rubio, ha mantenido conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y jefe de seguridad de Raúl Castro. Estos contactos, realizados fuera de los canales oficiales, confirman que Estados Unidos ignora la figura de Miguel Díaz-Canel para tratar directamente con los herederos del poder real en Punto Cero.
Las fuentes citadas por Axios describen estos intercambios no como una negociación formal, sino como «discusiones sobre el futuro de Cuba». El equipo de Rubio ve en el joven Castro a una figura con una mentalidad más empresarial y pragmática, alguien que podría entender que la única salida al desmoronamiento de la Isla es una transición que Washington pueda aceptar. «Raulito podría ser de Hialeah; es una conversación entre tipos normales», comentó una de las fuentes al medio.
Mientras estas conversaciones fluyen en la sombra, la presión pública no cede. «Lo que queremos es ver democracias prósperas, especialmente en nuestro hemisferio», señaló Leavitt.
