El jefe de misión de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, confirmó que existen conversaciones con “algunos muy altos dentro del régimen” cubano y aseguró que la situación económica y política en la Isla “no es sostenible” y podría empeorar en los próximos meses.
En una entrevista reciente con Telemundo, Hammer afirmó que el deterioro en Cuba es visible, sobre todo en el sector energético. “La situación de la infraestructura energética está colapsando, todo está yendo mal”, dijo. También señaló la caída del turismo y el aumento del crimen como señales de un escenario complejo.
Preguntado sobre la responsabilidad de Estados Unidos en esta crisis, Hammer defendió la postura de su país. “El embargo no pone ninguna restricción en comida. El embargo no pone ninguna restricción en medicina”, afirmó. Según explicó, Cuba puede comerciar con cualquier país y actualmente importa productos de España y otras naciones. Añadió que “el pollo que se come por mayor en el país viene de los Estados Unidos”.
El diplomático sostuvo que las medidas adoptadas por Washington buscan “negarle recursos a una máquina represiva del Estado” y no afectar directamente a la población civil. Como ejemplo, Hammer cuestionó el uso interno de los recursos energéticos. Se preguntó “cómo es que hay gasolina para que ellos se muevan por todo el país, pero el resto de la gente no lo tiene”, en referencia a vehículos policiales y estructuras de control. También señaló que, según su criterio, sí se garantiza combustible para organizar actos políticos, incluidos traslados en autobuses para concentraciones frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana. Con esos ejemplos, sostuvo que el problema no sería únicamente la falta de recursos, sino las prioridades en su distribución.
Conversaciones discretas y comparación con Venezuela
Al ser preguntado sobre declaraciones previas en las que señaló que el régimen está “listo para caer”, Hammer respondió que la situación “no es sostenible” y que muchos cubanos con los que conversa le expresan que “la revolución ha fracasado”.
Indicó que podría haber cambios en 2026, aunque evitó precisar cómo ocurrirían. “Ya veremos. En eso no puedo entrar en detalles”, declaró. Sin embargo, confirmó que hay contactos en curso: “Obviamente hay conversaciones con algunos muy altos dentro del régimen. Otros no estarán enterados”. Sus palabras se producen después de que el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, negara públicamente que existieran conversaciones y, días después, reconociera contactos “de alto nivel”. Sin confirmar nombres ni niveles específicos, Hammer dejó entrever que no todas las figuras dentro de la estructura de poder estarían al tanto de esos intercambios.
Hammer comparó el escenario cubano con el de Venezuela. Recordó que tras el fin del apoyo petrolero venezolano a Cuba, la presión sobre La Habana ha aumentado. “¿De dónde lo van a sacar? Esa presión va a incrementar”, dijo en referencia al petróleo que Caracas suministró durante años. También mencionó que Rusia enfrenta su propia situación en Ucrania y que el contexto internacional es distinto al de los años 90, cuando Cuba recibió apoyo primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela.
En relación con un posible calendario de cambios, el diplomático afirmó que el ritmo dependerá de las decisiones que tomen las autoridades cubanas. “Eso lo tienen que decidir ellos. La situación se va a complicar más y más a diario para ellos”, expresó.
Ayuda humanitaria al pueblo cubano
Hammer insistió en que Washington no busca agravar el sufrimiento del pueblo cubano. Recordó que tras el huracán que afectó la isla en noviembre pasado, el Departamento de Estado ofreció inicialmente tres millones de dólares en ayuda canalizada a través de Cáritas Cuba, y luego anunció otros seis millones adicionales. “No queremos que sufran, no queremos que pasen hambre”, afirmó tras referirse a un encuentro sostenido el 9 de enero en la Casa Blanca con el secretario de Estado, Marco Rubio.
Sobre la élite gobernante, señaló que los ingresos que antes obtenían sectores militares a través del turismo y del petróleo venezolano “ya no existen” o “se han acabado”. En su opinión, esto obliga a revisar la viabilidad del proyecto actual. “Van a tener que ver que el proyecto ya está llegando al fin”, sostuvo.
Hammer reiteró que apuesta por una salida pacífica. “Nadie quiere ver un derrame de sangre, pero es muy importante que se realice el cambio”, dijo. También aseguró que la actual administración estadounidense mantiene un enfoque activo hacia América Latina y el Caribe, y que “Cuba forma una parte importante de la conversación”.
Pero, no todos en Estados Unidos comparten la visión de reforzar la presión económica. Durante el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas en diciembre de 2014, el entonces presidente Barack Obama afirmó que “estas 50 años han demostrado que el aislamiento no ha funcionado” y sostuvo que “una política que fracasa durante décadas es momento de cambiarla”. Asimismo, en los últimos años, varios legisladores demócratas, entre ellos el senador Patrick Leahy y el congresista Jim McGovern, han reiterado que el embargo “no ha logrado promover la democracia en Cuba” y que termina afectando con más fuerza a la población que al Gobierno.
