México busca reactivar los envíos de petróleo a Cuba en plena crisis energética. El reciente permiso de EE.UU. al crudo ruso puede ser un factor importante.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su gobierno está trabajando con Cuba para reactivar el envío de petróleo a la isla, en un momento marcado por apagones, escasez de combustible y una crisis generalizada que golpea a la población.
Según explicó en su conferencia matutina y citan varias agencias internacionales, estos contactos forman parte de acuerdos comerciales históricos entre ambos países, que también incluyen ayuda humanitaria reciente. En las últimas semanas, México ha enviado varios cargamentos con asistencia, incluido un cuarto buque con suministros básicos.
Pero el punto más sensible es otro: el combustible. Sheinbaum fue directa al referirse al tema durante su conferencia: “El trabajo que tenemos con Cuba de los acuerdos comerciales (…) tiene que ver también con el envío de petróleo”. La presidenta subrayó que estos vínculos no son nuevos y forman parte de una relación sostenida “desde hace décadas”, que incluye tanto cooperación energética como apoyo humanitario. “En ambos temas estamos trabajando con ellos”, añadió.
México fue, junto a Venezuela, uno de los principales proveedores de crudo para Cuba hasta que la administración de Donald Trump endureció las sanciones, presionando a países exportadores con aranceles si mantenían esos envíos. Esa presión provocó la paralización de suministros mexicanos desde inicios de 2026.
Un petrolero ruso cambia el escenario (aunque sea por ahora)
Asimismo, un hecho reciente ha cambiado el panorama. Estados Unidos permitió la llegada a Cuba del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, con unas 100 000 toneladas de crudo (alrededor de 700.000 barriles).
La decisión representa una flexibilización puntual dentro de una política que, hasta hace semanas, bloqueaba activamente el suministro energético a la isla. La Guardia Costera estadounidense no intervino para impedir el arribo del buque al puerto de Matanzas.
El propio Trump reconoció públicamente que no se opondrá a estos envíos, argumentando razones humanitarias y la necesidad de que Cuba “sobreviva”. Incluso dejó abierta la puerta a que otros países puedan hacer lo mismo sin enfrentar represalias inmediatas.
Sin embargo, los expertos advierten que este tipo de permisos no implican un cambio definitivo, sino medidas puntuales en un contexto de tensiones globales y crisis energética.
Cuba depende casi totalmente del petróleo importado. La interrupción de envíos desde Venezuela y México, combinada con las sanciones estadounidenses, provocó una caída brusca en el suministro, con consecuencias visibles: apagones prolongados, transporte limitado y afectaciones en hospitales y servicios básicos.
En ese contexto, la posible reactivación de los envíos desde México representaría un alivio importante. Pero no hay fechas ni volúmenes confirmados. Además, el cargamento ruso apenas cubriría unas semanas de consumo bajo condiciones de racionamiento, lo que deja claro que la crisis sigue abierta.










