Pan de la cuota en Cuba: el Estado recurre a leña para cocinar y tracción animal para transporte

La producción del pan de la cuota en Cuba atraviesa uno de sus momentos más críticos, debido a problemas estructurales en la industria que se ven agravados por el cerco al suministro de combustible a la isla.

Ante la imposibilidad de mantener los hornos eléctricos o de petróleo y la falta de diesel para el transporte, el Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL) ha oficializado el regreso a métodos tradicionales: cocción con leña y distribución mediante tracción animal para no detener el servicio básico.

En provincias como Sancti Spíritus, el director de la Empresa de la Industria Alimentaria, Víctor Díaz Acosta, confirmó la contratación de más de 47 carretones de caballos para llevar el producto a las bodegas. Esta medida, calificada por las autoridades como “solución creativa”, intenta mitigar la parálisis de la flota de vehículos motorizados, mientras el país lidia con una “emergencia nacional” declarada por el MINAL ante las limitaciones impuestas para la compra de crudo.

Inestabilidad en la harina y dependencia del sector privado

A la crisis energética se suma la inestabilidad en la llegada de trigo a los molinos nacionales. Para sostener el pan de la cuota en Cuba, el Estado ha comenzado a depender de “harinas alternativas” adquiridas a través de MIPYMES y trabajadores por cuenta propia. Según Díaz Acosta, estos inventarios solo garantizan ciclos cortos de unos 20 días, lo que obliga a fraccionar la entrega por municipios para evitar el desabastecimiento total.

Esta dependencia genera malestar en la población, que percibe una gestión ineficiente. “¿Cómo los particulares hacen pan y el de la cuota no se hace, es falta de gestión por parte de los dirigentes”, comentó G. Pérez en Facebook. 

El costo social de la «resistencia»

Desde el gobierno cuba se insiste en que la voluntad de los más de 70 mil trabajadores del sector permitirá vencer las medidas de asfixia económica. Sin embargo, el discurso oficial de resistencia choca con el agotamiento de las familias. L. Pentón, en un comentario que resume el sentir de muchos cubanos, pidió que no se le exija más aguante a quienes ya no tienen fuerzas: “No le pidan resistencia a un anciano que no logra descansar en las noches… porque no hay luz”.

Mientras el MINAL apuesta por incrementar el uso de energías renovables y transporte alternativo para alcanzar la soberanía alimentaria, la realidad en las calles es de un retroceso tecnológico forzado. El pan, alimento indispensable en la mesa del cubano, llegará, cuando sea posible, marcado por el olor al humo de la leña y el paso lento de los carretones, reflejando la profundidad de la crisis sistémica que vive Cuba.

 

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