Qué es la “opción cero” de la que habló Díaz-Canel y qué implicaciones tendría para Cuba

El término “opción cero”, asociado en la memoria colectiva cubana a los años más duros del Período Especial, regresa con fuerza al debate público. 

La expresión, que hoy figura entre las búsquedas más frecuentes en Google desde Cuba y el sur de la Florida, volvió a cobrar relevancia tras las declaraciones del presidente Miguel Díaz-Canel ante la prensa afín al Gobierno, en medio de una crisis energética marcada por apagones prolongados y un severo déficit de combustible.

Durante su intervención, Díaz-Canel reconoció abiertamente que el país atraviesa un escenario de escasez extrema, al admitir que Cuba lleva cuatro semanas sin generar electricidad mediante la generación distribuida, a pesar de contar con la potencia instalada y recuperada desde el año pasado. 

Las declaraciones del mandatario coincidieron con la publicación del primer parte diario de la Unión Eléctrica (UNE) para este 6 de febrero de 2026, que confirmó afectaciones al servicio eléctrico durante las 24 horas del día anterior y un déficit máximo de 1844 MW en el horario pico. Para la jornada actual, la UNE pronosticó una afectación que podría alcanzar los 1 760 MW, con varias unidades termoeléctricas fuera de servicio por averías y mantenimiento.

Desde diciembre no entra combustible a Cuba

En su comparecencia, Díaz-Canel explicó que el Consejo de Ministros analizó las directivas conocidas como “opción cero”, concebidas para contextos de disponibilidad mínima de combustible. Según dijo, estas orientaciones han sido actualizadas y no constituyen una medida permanente, sino un marco de referencia para enfrentar situaciones extremas como la actual.

“Por eso hoy se reunió el Consejo de Ministros para complementar estas directivas de gobierno para enfrentar el desabastecimiento agudo de combustible. Y aquí hemos tomado como referencia las indicaciones del Comandante en Jefe para el Periodo Especial, (…) de aquellos que le llamamos opción cero…”, dijo.

El presidente atribuyó la crisis al endurecimiento de las restricciones externas, asegurando que desde diciembre no ha entrado combustible al país, lo que impacta no solo en la generación eléctrica, sino también en el transporte, la producción de alimentos y otros servicios básicos. También insistió en la necesidad de ajustar consumos y reforzar el ahorro energético, al tiempo que prometió mayor información por parte del Gobierno en los próximos días.

¿Un anticipo de lo que viene?

En el caso de la Isla de la Juventud, las medidas ya anunciadas ofrecen una señal clara del alcance que podría tener un escenario más restrictivo. Las disposiciones afectan el suministro eléctrico residencial, con apagones programados durante todo el día; la actividad laboral y administrativa, mediante reducción de horarios, paralización de oficinas y aplicación del teletrabajo; el comercio y los servicios, con ajustes en bodegas, cierre de bares y áreas recreativas; el transporte, tanto terrestre como marítimo, con reducción de rutas y frecuencias del ferry; la educación, al cerrar centros internos y trasladar a los estudiantes a sus hogares; y la economía local, con la paralización total de inversiones y el control estricto de entidades de alto consumo. 

A esto se suma una mayor fiscalización, redistribución de combustible y grupos electrógenos, y un llamado permanente al ahorro energético, lo que en conjunto dibuja un impacto transversal sobre la vida cotidiana, los servicios básicos y la actividad productiva del territorio.

 

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