Más de 80 mil personas sufren afectaciones en el abasto de agua en Holguín por problemas eléctricos, según los datos examinados por autoridades nacionales y provinciales.
En una reunión encabezada por la viceprimera ministra Inés María Chapman Waugh, las autoridades analizaron las dificultades para mantener estable el servicio en varios municipios. También participaron responsables de Energía y Minas y del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Electricidad, equipos y conductoras dañadas
Juan Mario Hechavarría, delegado provincial de Recursos Hidráulicos, identificó tres obstáculos principales: las interrupciones eléctricas, las roturas de equipos y el deterioro de algunas conductoras. Además de las personas afectadas por la electricidad, más de 60 mil padecen problemas asociados a equipos averiados. Las cifras corresponden a causas distintas y no deben sumarse como un total de afectados.
La cantidad de personas afectadas bajó respecto a la semana anterior tras la recuperación de equipos, aunque persisten dificultades para sostener el suministro.
Mayarí, Cacocum y Urbano Noris
Mayarí y Cacocum figuran entre los territorios más golpeados. Allí se trabaja en la reparación de la conductora del Cauto. Para Mayarí también se estudia instalar dos conductoras por gravedad que podrían beneficiar a más de 20 mil personas.
Urbano Noris depende del bombeo desde el río Cauto porque carece de una fuente de abasto segura y cercana. El recorrido del agua toma unas tres horas. A esa dificultad se sumó una paralización del bombeo durante aproximadamente cuatro meses, causada por el robo del aceite dieléctrico de un transformador de la planta potabilizadora.
Trabajos y alternativas para el suministro
Entre las acciones expuestas están la rehabilitación y puesta en marcha de esa planta, la activación de grupos electrógenos y la perforación de pozos. También se mencionaron la extracción de una bomba defectuosa del río Cauto y la reparación de redes y equipos dañados.
Las autoridades plantearon recuperar pozos en desuso y recurrir a bombas de mano, paneles fotovoltaicos y molinos de viento. Chapman pidió involucrar a los gobiernos locales y a actores económicos estatales y no estatales, además de aprovechar las horas de sol en las operaciones.
Para atender a otra parte de la población, se expuso un esquema de servicio eléctrico de unas 10 horas cada tres días destinado al bombeo de agua.
















