La escena ya no sorprende a nadie: paradas abarrotadas, basura acumulada en las esquinas y vecinos preguntándose cómo es posible que siempre falte el combustible. Esta vez, el escándalo salió a la luz en la terminal de San Agustín, en el municipio de La Lisa, donde se detectó el desvío de “cientos de litros” de diésel.