La Casa Blanca estudia una medida que, si avanza, tocaría el punto más sensible del día a día en la isla. De momento no hay decisión tomada, pero el debate ya circula dentro de la administración Trump.
La propuesta, reportada por la revista Politico, apunta a impedir que entre crudo a Cuba como parte de un paquete más amplio de presión política.
Una idea que se mueve dentro de la administración
Politico citó a tres personas familiarizadas con las conversaciones. Según esas fuentes, dentro del Gobierno de Estados Unidos se analiza un “bloqueo total” a las importaciones de petróleo hacia Cuba.
El medio aseguró que el plan cuenta con apoyo del secretario de Estado, Marco Rubio, y que ha sido impulsado por críticos del Gobierno cubano dentro de la propia administración.
En el reporte aparece una frase atribuida a una fuente con conocimiento de las discusiones: “la energía es el punto de estrangulación para matar al régimen”.
Un portavoz de la Casa Blanca no respondió directamente a la pregunta de Politico sobre si se estaba considerando instrumentar esa medida.
Politico también señaló que “deponer al gobierno comunista del país —en el poder desde la revolución cubana de 1959— es 100 por ciento un evento de 2026 en la visión de la administración”.
Cómo cambió el mapa del combustible para Cuba
Durante años, Cuba dependió en gran medida del petróleo venezolano. En los últimos meses, esos envíos rondaban un promedio de 27 000 barriles diarios, según el propio reporte.
El economista Omar Everleny explicó a BBC Mundo que el suministro pasó por varias etapas.
Mencionó promedios “de 58 000 barriles diarios, luego a 38 000 y finalmente, en 2025, nunca se sobrepasaron los 30 000 y en algunos meses llegaron a caer hasta los 18 000”.
En paralelo, el texto recuerda que Cuba necesitaría unos 110 000 barriles diarios para operar con normalidad. La producción interna sería de alrededor de 40 000.
Con el corte del flujo venezolano, México habría pasado a ser el principal proveedor.
El volumen citado es de 17 mil barriles diarios, mediante contratos de pago o ayuda humanitaria. Esa cifra, sin embargo, no cubriría la demanda.
El artículo menciona además un dato de la Agencia Internacional de Energía: Cuba importaría cerca del 60% del petróleo que consume.
El temor a un golpe social inmediato
La propia Politico incluyó la advertencia de funcionarios que se oponen a la medida.
“Un bloqueo total de las importaciones de petróleo hacia Cuba podría entonces provocar una crisis humanitaria”.
El texto conecta ese riesgo con el deterioro económico reciente. Se menciona que Cuba encadenó tres años de caída del Producto Interno Bruto, con retrocesos de 2,0 % en 2023 y 1,1 % en 2024. Para 2025, se estima una baja de entre 4% y 5%.
En diciembre, Miguel Díaz-Canel habló ante la Asamblea Nacional y afirmó: “No se trata de una crisis más”, sino de “la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios, exacerbados por un cerco externo extremadamente agresivo”.
Los defensores del plan, según el reporte, sostienen que tendría cobertura legal. Politico lo resumió así: “el esfuerzo se justificaría bajo la Ley LIBERTAD de 1994, mejor conocida como la Ley Helms-Burton”.
México queda en el centro de la presión
La participación de México como proveedor abre otro frente. El texto señala que, de acuerdo con fuentes citadas por Reuters, el gobierno de Claudia Sheinbaum evalúa si mantiene los envíos por temor a represalias de Washington.
Sheinbaum defendió públicamente esa política y declaró: “Si México puede ayudar a generar mejores condiciones para Cuba, siempre vamos a estar ahí”.
También insistió en que la relación con La Habana ha sido constante en distintos gobiernos, y dijo que incluso administraciones del PAN mantuvieron cooperación, “aunque un poco menos”. Sobre el volumen enviado, añadió: “Es muy poco lo que se envía”.
En ese contexto, el reporte alude a un mensaje del presidente estadounidense en su red social: “‘¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!“.
Miami celebra y crece el ruido migratorio
La nota describe reacciones en Miami, donde sectores del exilio apoyan una línea dura. Entre las declaraciones citadas aparece la del senador Rick Scott: “No debería llegar ni un centavo, ni petróleo. Nada debería llegar jamás a Cuba”.
Al mismo tiempo, el texto recuerda que, aun sin un bloqueo total, ya se produjo un fuerte aumento migratorio. Menciona una estimación del demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos: 2,75 millones de emigrados desde 2020, con unos 788 000 en 2024.
