Las deportaciones de cubanos y el temor a los arrestos migratorios llevan a algunos votantes de Trump en Florida a cuestionar una política que antes respaldaban.
Una votante expresa su decepción
Taimy Alfonso, médica cubanoamericana de 28 años, votó por Donald Trump en 2024. Ahora dice sentirse decepcionada con su administración por la política migratoria. Le preocupan las detenciones de personas que, según explicó, trabajan y pagan impuestos mientras esperan resolver su situación en Estados Unidos.
El abogado de inmigración Wilfredo Allen también describió el temor de algunos de sus clientes. Según relató, personas con el formulario I-220A han sido detenidas durante controles de tránsito o al acudir a citas con las autoridades.
La incertidumbre de quienes tienen un I-220A
El I-220A es un documento que reciben determinados migrantes liberados mientras continúan sus procedimientos migratorios. No equivale por sí solo a un parole ni garantiza la residencia permanente, una diferencia relevante para quienes buscan acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.
La situación de esos migrantes se suma a la inquietud por las deportaciones de cubanos, incluidos casos de expulsión a terceros países. Para las familias afectadas, la discusión política tiene consecuencias que van más allá de las preferencias electorales.
Apoyo y dudas antes de las elecciones
Las críticas no describen a toda la comunidad cubanoamericana. En la Pequeña Habana, residentes de mayor edad mantienen su respaldo a Trump, en particular por su postura frente al Gobierno cubano.
Otros electores del área de Miami expresan dudas sobre las expulsiones y el costo de la vida. La congresista republicana María Elvira Salazar también ha cuestionado el alcance de la política de deportaciones. Los testimonios muestran posturas distintas, pero no permiten medir un cambio general en el voto cubanoamericano ante las elecciones de medio término del 3 de noviembre de 2026.















