La comunidad de West Palm Beach se encuentra conmocionada tras un trágico tiroteo ocurrido en la mañana del 26 de enero, un hecho que cobró la vida de una madre y su hija de origen cubano, así como del hombre señalado como responsable del ataque.
El suceso tuvo lugar entre las 7:15 y las 7:30 de la mañana dentro de la vivienda donde residían las víctimas, generando una profunda consternación entre vecinos y familiares.
Las personas fallecidas fueron identificadas como Milvia Quintana-Placerez, de 59 años, su hija Brianna Rodríguez-Quintana, de 25 años, y Juan Estevez, de 60 años, quien llevaba aproximadamente una década residiendo en Estados Unidos.
De acuerdo con información preliminar proporcionada por las autoridades, el hombre se trasladó hasta el apartamento donde se encontraban Milvia y Brianna y abrió fuego contra ambas mujeres antes de quitarse la vida.
El incidente ocurrió en un entorno residencial tranquilo, lo que ha intensificado el impacto emocional en la comunidad local.
Tras escucharse los disparos, las autoridades acudieron al lugar y encontraron a las tres personas sin vida dentro del apartamento.
Según los primeros reportes, el sospechoso se habría atrincherado en la vivienda antes de ser hallado muerto, aunque las circunstancias exactas del suceso continúan bajo investigación.
Familiares de las víctimas han solicitado aclarar versiones que han circulado en redes sociales y algunos medios.
Aseguran que el hecho no estuvo relacionado con una supuesta infidelidad y que no existía una relación sentimental activa entre Milvia Quintana-Placerez y Juan Estévez desde hacía varios meses. Además, indicaron que no había convivencia reciente entre las partes, desmintiendo así rumores sobre una relación vigente al momento del ataque.
Las autoridades no han revelado aún si existían denuncias previas por violencia doméstica ni el motivo exacto que desencadenó el tiroteo. El caso sigue siendo analizado por los investigadores, quienes trabajan para reconstruir los hechos y ofrecer respuestas claras a los familiares y a la comunidad.
Este trágico episodio vuelve a poner sobre la mesa la problemática de la violencia armada y los conflictos intrafamiliares, dejando una profunda huella de dolor en West Palm Beach, especialmente entre la comunidad cubana, que hoy llora la pérdida de dos de sus integrantes.
