Producción de carne de cerdo en Cuba se desploma 95,2 % y agrava la crisis alimentaria

La producción de carne de cerdo en Cuba se redujo un 95,2 % entre 2017 y 2023, según datos citados por el economista Pedro Monreal. La caída coincide con un fuerte aumento de los precios y una pérdida sostenida del poder adquisitivo de las familias.

El desplome confirma el colapso de una de las principales fuentes de proteína animal del país. Durante décadas, el cerdo fue un alimento básico en la dieta cotidiana y en celebraciones tradicionales.

Un dato que expone el colapso productivo

Monreal calificó la reducción como una “desgracia nacional”. En un análisis publicado en la red social X, señaló que la cifra refleja la desaparición práctica de una actividad clave para la alimentación popular.

“Entre 2017 y 2023 la producción cayó 95,2 %, una ‘desgracia nacional’ entre muchas otras”, escribió. El economista también alertó sobre la falta de estadísticas oficiales recientes, a la que describió como un “apagón estadístico agropecuario”.

La ausencia de datos públicos impide evaluar con precisión la magnitud del problema y limita cualquier debate informado sobre políticas agrícolas.

La carne de cerdo, fuera del alcance

La contracción productiva tiene un impacto directo en la vida diaria. La carne de cerdo se vende hoy a precios que resultan inalcanzables para la mayoría de los hogares.

En los mercados informales, los valores aumentan de forma constante. Los salarios, en cambio, permanecen rezagados frente a la inflación. Para muchas familias, comprar carne se ha vuelto una excepción, no una costumbre.

LEA TAMBIÉN:
Gobierno de Estados Unidos piensa cortar por completo las entradas de petróleo a Cuba en 2026

Incluso en fechas tradicionales, cuando el cerdo solía ocupar un lugar central en la mesa, su consumo se ha reducido de forma drástica. La escasez se suma a una crisis alimentaria más amplia, marcada por la dependencia de importaciones y donaciones.

Comparación con el Período Especial

Monreal comparó la situación actual con la crisis de los años noventa. Reconoció que el Período Especial implicó una contracción económica más severa, pero subrayó que la gestión agropecuaria entonces fue más efectiva.

“A pesar de que la crisis del Período Especial fue más grave que la actual en cuanto a contracción del PIB, contrasta la efectividad de la gestión agropecuaria de entonces con la incompetente gestión actual”, afirmó.

Según su análisis, en los noventa se aplicaron más mecanismos de mercado y medidas de desestatización que permitieron cierta recuperación productiva. En la etapa reciente, esas herramientas han sido limitadas o revertidas.

Sin reformas ni incentivos reales

El economista atribuye parte del desastre a las políticas aplicadas tras el ordenamiento monetario y a la persistencia de un modelo centralizado. Ese esquema, señala, no genera incentivos suficientes para producir ni garantiza insumos básicos.

Mientras la producción porcina se hunde, el gobierno no anuncia reformas estructurales ni cambios profundos. Las respuestas oficiales se concentran en discursos y medidas parciales, sin impacto visible en la oferta de alimentos.

LEA TAMBIÉN:
Gobierno aprueba nueva ley financiera en Cuba: ¿qué dice la norma publicada hoy en la Gaceta Oficial?

La caída del cerdo no es solo una estadística. Refleja una realidad cotidiana de escasez, precios altos y mesas cada vez más vacías. En Cuba, un alimento elemental se ha convertido en símbolo del deterioro productivo y del fracaso para asegurar lo básico.

Deja un comentario