El tanquero Emilia, dedicado al transporte de gas licuado de petróleo bajo bandera cubana, regresó a Cuba sin carga tras recordar un intento fallido de abastecimiento en Jamaica.
El buque llegó al puerto de Cienfuegos con el mismo calado con el que había salido, confirmando que no logró cargar combustible en Kingston.
El movimiento del tanquero había generado expectativas en medio de la prolongada escasez de gas doméstico.
Sin embargo, su retorno vacío refuerza la gravedad de la situación energética y la fragilidad del sistema de suministros del país.
Un viaje frustrado por política y tiempos
Según confirmaron especialistas en energía, el Emilia salió de Santiago de Cuba con la intención de cargar gas licuado en Jamaica, uno de los proveedores habituales de La Habana.
El destino previsto era el puerto de Kingston, pero la operación no llegó a concretarse.
El buque arribó a aguas jamaicanas pocas horas antes de la entrada en vigor de una nueva orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos.
La medida, efectiva desde las 12 y 01 de la madrugada del 30 de enero de 2026, amenaza con aranceles a los países que suministren combustible a Cuba.
Jamaica optó por acatar el decreto. Como resultado, el tanquero no atracó ni realizó operaciones de carga, pese a encontrarse en la zona durante varias horas.
Datos marítimos confirman la falta de carga
Los registros de seguimiento marítimo muestran que el Emilia se aproximó a Kingston con un calado de 8 metros con 4 decímetros y abandonó la zona con exactamente el mismo nivel. Esta coincidencia confirma que no se produjo ninguna transferencia de gas.
El buque entró en aguas territoriales jamaicanas en la mañana del 29 de enero y salió al día siguiente, antes de que el decreto entrara plenamente en vigor.
El margen de tiempo fue insuficiente para completar una operación de carga, incluso en condiciones normales.
Impacto directo en los hogares cubanos
El tanquero puso rumbo a Cienfuegos y llegó sin GLP, dejando en evidencia que el sistema energético cubano opera sin reservas.
La terminal de Cienfuegos es clave para el almacenamiento y la redistribución de gas hacia el occidente del país.
Desde allí se abastecen provincias que llevan meses sin suministro regular. La falta de gas obliga a muchas familias a cocinar con leña, carbón o electricidad inestable, agravando problemas sociales y sanitarios.
Mercado informal y precios disparados
En 2025, las autoridades reconocieron suspensiones casi totales en la venta de gas por agotamiento de inventarios.
Cada descarga permitió solo unos días de comercialización antes de que los cilindros desaparecieran nuevamente.
En enero de 2026, una balita de gas de 10 kilogramos se ha revendido en el mercado informal por precios que oscilan entre 10000 y 30000 pesos.
Estas cifras superan con creces el salario mensual de muchos trabajadores estatales.
Un círculo vicioso energético
El episodio del Emilia se suma a una contracción más amplia de las importaciones de combustible hacia Cuba. Desde 2025, la caída de suministros ha afectado tanto a la generación eléctrica como al consumo doméstico.
Con menos fuel disponible, aumentan los apagones y el gas se convierte en un sustituto crítico.
La escasez de uno presiona la demanda del otro, cerrando un ciclo que mantiene al país en una situación de vulnerabilidad constante.
