La Empresa de Gas Manufacturado anunció el reinicio del proceso de gasificación en La Habana, tras casi una década sin incorporar nuevas familias de manera sistemática al servicio.
La medida forma parte de una estrategia nacional orientada a reducir la dependencia del gas licuado de petróleo (GLP), que es importado, y a disminuir los altos costos asociados a la generación eléctrica en el país.
Según la información oficial, en esta nueva etapa se prevé beneficiar a unos 25 000 clientes en la capital. Hasta el momento, 735 hogares ya se han conectado a la red. La prioridad, indicaron, será para aquellas viviendas que cuentan con la infraestructura instalada —como la tubería en la entrada del domicilio— pero que aún no disponen del servicio activo.
El impulso al gas manufacturado responde a una política estatal que busca aprovechar recursos energéticos nacionales. En este caso, el gas natural utilizado como materia prima se extrae de yacimientos ubicados en la franja norte de Cuba, lo que permitiría mayor soberanía energética y menor dependencia de importaciones.
La empresa también precisó que el costo para los usuarios incluye tanto la instalación hasta la cocina como los materiales necesarios, trabajos que serán ejecutados por personal especializado de la entidad.
Prioridad para viviendas con infraestructura instalada
Sin embargo, el anuncio ha generado numerosas reacciones entre la población, especialmente en redes sociales, donde predominan las dudas sobre el alcance territorial del programa y los plazos de ejecución. Residentes de municipios como Boyeros, La Lisa, Lawton, Regla y zonas del municipio Playa cuestionan cuándo serán incluidos en el plan o si deberán esperar varios años para beneficiarse.
Otros comentarios reflejan inconformidad por la falta de acceso al servicio incluso en áreas cercanas a infraestructuras existentes, mientras algunos usuarios insisten en la necesidad de publicar mapas o cronogramas que detallen las zonas que serán incorporadas en futuras fases.
También se repiten las interrogantes sobre el suministro de gas licuado en otras provincias, como Pinar del Río o territorios del oriente del país, donde muchas familias continúan dependiendo de la electricidad o de alternativas más precarias para cocinar.
El reinicio de la gasificación en La Habana es importante dentro de la política energética cubana, aunque el éxito del programa dependerá, en gran medida, de su capacidad para responder a las expectativas ciudadanas y ampliar progresivamente su cobertura en un contexto de limitaciones económicas y alta demanda.













