Estados Unidos analiza una medida que podría aliviar el bolsillo de millones de conductores en medio del encarecimiento del combustible.
La Casa Blanca estudia opciones para reducir el impacto directo en las gasolineras, mientras los precios siguen presionando a las familias.
La posible decisión llega en un contexto marcado por la guerra con Irán y por un aumento del gasto diario para quienes dependen del automóvil.
La Casa Blanca abre la puerta a una suspensión temporal
El Gobierno de Estados Unidos se mostró dispuesto a suspender de forma temporal el impuesto federal a la gasolina, según declaraciones del secretario de Energía, Chris Wright.
El funcionario explicó este domingo a la cadena NBC que la administración apoyaría medidas dirigidas a bajar los precios en las estaciones de servicio.
“Todas las medidas que puedan tomarse para bajar el precio en las gasolineras y reducir los costos para los estadounidenses cuentan con el apoyo de esta administración”, afirmó Wright.
La idea busca contener el impacto del combustible en un momento especialmente sensible para los consumidores. Muchos hogares ya enfrentan precios elevados en alimentos, servicios y otros gastos básicos.
¿Cuánto se paga ahora por el impuesto federal?
Los impuestos federales actuales incluyen un gravamen de 18,3 centavos por galón para la gasolina.
En el caso del diésel, la carga federal es mayor. El impuesto se sitúa en 24,3 centavos por galón.
A esos montos se suma una tarifa adicional de 0,1 centavos por galón para ambos combustibles. Ese dinero se destina al fondo de tanques subterráneos con fugas.
Aunque la suspensión no eliminaría todos los costos asociados al combustible, sí podría reflejarse en una rebaja directa para los conductores.
La medida tendría que evaluarse también por su efecto sobre los fondos federales vinculados al transporte y la infraestructura.
El precio de la gasolina supera los 4 dólares por galón
El promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos llegó este domingo a 4,52 dólares por galón, según datos de la asociación automovilística AAA citados por la Agencia EFE.
Ese valor representa un incremento de más del 50 % desde el inicio de la guerra con Irán.
El aumento ha puesto más presión sobre los conductores, especialmente en zonas donde el uso del automóvil resulta casi obligatorio.
En estados con largas distancias, poca cobertura de transporte público o altos costos de vida, la subida se siente con más fuerza.
Los consumidores ya cambian sus hábitos
El encarecimiento del combustible ha comenzado a modificar decisiones cotidianas en Estados Unidos.
Una encuesta publicada a finales de abril por The Washington Post mostró que el 44 % de los adultos ha reducido la frecuencia con la que conduce.
El 34 % dijo haber cambiado planes de viaje o vacaciones por el precio de la gasolina.
Además, el 42 % reconoció haber recortado otros gastos del hogar para poder cubrir el costo del combustible.
Estos datos reflejan un impacto que va más allá del transporte. La gasolina más cara afecta compras, visitas familiares, viajes laborales y presupuestos domésticos.
Una medida con impacto político y económico
La suspensión temporal del impuesto federal a la gasolina podría ofrecer alivio inmediato, aunque no resolvería por sí sola el problema de fondo.
El precio final depende también del mercado internacional del petróleo, los costos de refinación, la distribución, los impuestos estatales y la demanda interna.
La guerra con Irán ha elevado la incertidumbre energética y ha empujado los precios al alza.
Por eso, la Casa Blanca busca mostrar capacidad de respuesta ante una preocupación que afecta de forma directa a millones de familias.
La decisión final aún no está tomada, pero el mensaje del secretario de Energía confirma que la administración considera esa opción sobre la mesa.















