Raúl Rodríguez Castro, conocido como el «Cangrejo» rompió el silencio y defiende las nuevas reformas económicas de Cuba, pero descarta cambios políticos.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido popularmente como «El Cangrejo» o «Raulito», nieto del general Raúl Castro, ofreció por primera vez una entrevista pública para respaldar el ambicioso paquete de 176 medidas económicas aprobado recientemente por el gobierno cubano y enviar un mensaje de acercamiento a Estados Unidos.
La aparición pública de una de las figuras más discretas y cercanas al círculo de poder ocurre en un momento crucial para Cuba, que atraviesa una de las peores crisis económicas de su historia reciente, marcada por apagones de más de 20 horas diarias, escasez de combustible, falta de alimentos y una fuerte caída de la actividad económica.
El nieto de Raúl Castro sale a defender las reformas
La entrevista fue concedida al medio internacional The National apenas un día después de que las autoridades anunciaran un amplio programa de transformaciones económicas que incluye medidas inéditas para el sistema cubano.
Entre ellas destacan la posibilidad de vender acciones de empresas estatales, una mayor participación del sector privado, la ampliación de las mipymes, la entrada de capital extranjero en nuevos sectores y la apertura de oportunidades para cubanos residentes en el exterior.
Aunque Raúl Guillermo Rodríguez Castro no ocupa un cargo político visible, es considerado una figura influyente dentro de las estructuras de poder. Actualmente ostenta el rango de teniente coronel del Ministerio del Interior y dirige la seguridad personal de Raúl Castro.
«No vamos a cambiar el sistema político»
Uno de los mensajes más llamativos de la entrevista fue la confirmación de que las reformas económicas no estarán acompañadas por cambios políticos.
Según expresó Raulito, el objetivo es construir un modelo económico más abierto y con mayor presencia de inversión privada nacional y extranjera, pero sin modificar el sistema político vigente en Cuba.
Sus declaraciones coinciden con lo planteado recientemente por Miguel Díaz-Canel, quien reconoció que las transformaciones buscan inspirarse en modelos como los de China y Vietnam, donde se combinan mecanismos de mercado con sistemas de partido único.
Llamado a Estados Unidos y a los inversionistas
Durante la entrevista, Raúl Guillermo también intentó transmitir un mensaje conciliador hacia Washington.
Aseguró que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y reiteró la disposición del gobierno cubano a mantener una relación basada en el respeto mutuo y el diálogo.
Por su parte, representantes del Ministerio de Comercio Exterior aprovecharon la ocasión para invitar a empresarios estadounidenses, inversionistas extranjeros y miembros de la comunidad cubana en el exterior a participar en las nuevas oportunidades económicas que se abrirían en la Isla.
Las autoridades aseguraron que existirán posibilidades de inversión en sectores como turismo, minería, construcción, banca, servicios financieros e inmobiliario.
La defensa pública de las medidas ocurre mientras Cuba enfrenta una situación extremadamente compleja.
El país registra severos déficits energéticos, interrupciones eléctricas que superan las 20 horas en varias provincias, escasez de combustible y problemas crecientes para garantizar medicamentos, alimentos y servicios básicos.
Las propias autoridades han reconocido que la economía cubana sufrió una fuerte contracción durante el primer semestre de 2026.
Mientras tanto, desde Washington persisten las sanciones económicas y las tensiones diplomáticas, aunque algunos observadores consideran que las nuevas reformas buscan precisamente atraer inversiones y generar confianza en sectores empresariales internacionales.
Reacciones divididas ante el nuevo rumbo económico
La aparición pública de Raulito ha generado numerosas reacciones dentro y fuera de Cuba.
Mientras el gobierno presenta las 176 medidas como una actualización necesaria para salvar la economía nacional, algunos economistas y analistas advierten que la apertura económica sin reformas institucionales ni cambios políticos podría favorecer la concentración de activos en grupos cercanos al poder.
Por ahora, las autoridades insisten en que las transformaciones permitirán modernizar el modelo económico cubano sin abandonar el proyecto socialista, una fórmula que continúa generando debate tanto dentro de la Isla como entre la comunidad cubana en el exterior.













